Desde el pasado 3 de febrero, las autoridades de Japón han permitido salir del barco y hospitalizar a los pasajeros que han contraído el COVID-19, además de autorizar el desembarco de algunos de edad avanzada o con otras complicaciones de salud y que hayan dado negativo en los análisis médicos.

Aunque estaba previsto que el período de cuarentena para todas las personas a bordo del Diamond Princess se extendiera hasta el próximo miércoles, la embajada de Estados Unidos en Japón anunció este sábado que procederá antes del fin de ese plazo a la repatriación de unos 400 estadounidenses y sus familiares que están en el barco.

En tanto, centenas de personas siguen a bordo del crucero, forzadas a permanecer en sus habitaciones y a portar obligatoriamente máscaras de protección todo el tiempo.

Estados Unidos evacuará a sus ciudadanos del crucero (siempre que no hayan dado positivo en los test del virus) y los transportará en dos vuelos chárter que partirán el lunes desde el aeropuerto tokiota de Haneda con destino a bases militares en su territorio, donde deberán someterse a una nueva cuarentena, explicó su legación diplomática en Tokio.

El gobierno de Canadá anunció este sábado que tomará medidas similares en las próximas horas, mientras que otros países como Corea del Sur, Hong Kong e Israel también han trasladado a las autoridades niponas su intención de evacuar a sus ciudadanos.

En el momento de decretarse la cuarentena había a bordo del Diamond Princess unos 1.200 pasajeros japoneses y en torno 2.500 de otras 56 nacionalidades, de acuerdo con datos del Ministerio de Sanidad.