Por eso, muchos países, que ya habían flexibilizado las medidas contra el coronavirus, han empezado a endurecer las restricciones y medidas sanitarias.

Europa sigue siendo la región con mayor número de fallecidos, con más de 200.000 desde que el virus se reportó por primera vez en China a fines del año pasado. Pero América Latina se acerca a gran velocidad a los registros del viejo continente, con más de 211.000 decesos y el triste rótulo de ser la zona del mundo con más infecciones, con casi 5,3 millones de casos.

Brasil se aproxima a los 100.000 muertos y según expertos podría ver ese balance duplicado hacia mediados de octubre.

“Estamos con la conciencia tranquila”, dijo sin embargo el presidente brasileño Jair Bolsonaro, al comentar su papel frente a la pandemia que ya deja contagios en el gigante sudamericano.

Más al norte en Latinoamérica, México pasó la marca de 50.000 muertes, una cifra que perforó las previsiones el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, inmerso en una fuerte crisis económica y críticas al manejo sanitario ante la pandemia.

Perú superó el jueves los 450.000 casos de COVID-19, ubicándose tercero en Latinoamérica en contagios y en decesos.

Y en Argentina, por tercer día consecutivo, se registró un récord de nuevos contagios (7.513), llevando al país a un total de 228.182 con 4.251 fallecidos.

Lejos de América Latina, preocupa el aumento de los casos y muertes en India, el segundo país más poblado del mundo después de China, que con 1,8 millones de contagios ya pasó las 40.600 muertes.

Y África, donde las bajas cifras no reflejarían el alcance real de la epidemia dada las deficiencias de los sistemas estadísticos y sanitarios, cruzó el umbral del millón de casos declarados oficialmente, más de la mitad registrados en Sudáfrica.

Los rebrotes en Europa en pleno verano boreal llevaron a las autoridades a reimponer las medidas que habían flexibilizado con miras a reactivar las golpeadas economías.

En España, Cataluña continuó su campaña intensiva de detección, incluso puerta a puerta, en tres poblaciones para frenar el alza de las infecciones, que llevó a las autoridades regionales a reconfinar ciertas zonas y reforzar las medidas sanitarias.

Alemania dispuso pruebas obligatorias para quienes regresan de “zonas de riesgo“, que incluyen a la mayoría de los países no pertenecientes a la Unión Europea (UE), así como a algunas regiones de Bélgica y España.

Austria emitió una advertencia de viaje para España continental, y Finlandia introdujo nuevos controles para las llegadas desde Bélgica, Holanda y Andorra. Reino Unido reimpuso la cuarentena para los viajeros procedentes de Bélgica, Andorra y Bahamas.

Noruega dijo que Francia es ahora una “zona roja”, con lo cual todos los que regresen de allí deben cumplir una cuarentena de diez días.

Mientras, en el extremo sur de América, Uruguay encendió una vez más la esperanza al ubicar a Montevideo como la primer capital de Latinoamérica en reabrir sus grandes salas de teatro.