El pueblo consiste en una calle larga, sin plaza central y con un puñado de casas, algunas iglesias, una tienda y un bar.

Una crónica publicada por The Guardian cuenta que a principios del siglo XIX las personas que vivían en el pueblo vecino de Waverly que eran consideradas descendientes de esclavos o “blancos de tercera” eran enviados en una especie de asilo a East Jackson.

Fue desde entonces que cualquiera que llegara al caserío era considerado como negro, así fuera blanco como la nieve. De hecho, una mujer entrevistada por el diario británico, casi albina, mostró su registro de nacimiento en donde en la casilla ‘raza’ se lee ‘negro’.

Esta mujer, así como los demás moradores, se sienten muy orgullosos de llamarse negros, y lo hacen como una forma de antirracismo.