Cuba había sido retirada en 2015 de esa lista, que conlleva sanciones económicas, por el antecesor de Trump, Barack Obama, quien consideró que los esfuerzos de medio siglo de Estados Unidos para aislar a la isla comunista fueron un fracaso.

Pero la administración Trump, que desde que asumió en 2017 revirtió esa política de acercamiento a Cuba, decidió reingresarla cuando se prepara para entregar el poder el 20 de enero a Joe Biden, exvicepresidente de Obama.

“Con esta medida, volveremos a responsabilizar al gobierno de Cuba y enviaremos un mensaje claro: el régimen de Castro debe poner fin a su apoyo al terrorismo internacional y la subversión de la justicia estadounidense“, dijo el jefe de la diplomacia estadounidense, Mike Pompeo, en alusión al fallecido Fidel Castro y a su hermano Raúl, líderes de la revolución de 1959.

“Durante décadas, el gobierno cubano ha alimentado, alojado y brindado atención médica a asesinos, fabricantes de bombas y secuestradores, mientras que muchos cubanos pasan hambre, se quedan sin hogar y no tienen medicamentos básicos”, añadió el alto funcionario en un comunicado.

Pompeo destacó la “maligna interferencia” de Cuba en Venezuela y en otros países latinoamericanos. También señaló el “apoyo” de La Habana a la guerrilla del Eln y a disidentes de las Farc.

En ese sentido, apuntó en particular a la negativa de La Habana a extraditar a líderes del Eln tras el atentado a la escuela de Policía General Santander en Bogotá, la cual atribuyó al papel que estos desempeñaban como mediadores en las negociaciones de paz con el gobierno colombiano.

Pompeo también acusó a Cuba de acoger a varios fugitivos estadounidenses de la justicia desde los años 1970, como Joanne Chesimard, Ishmael LaBeet y Charles Lee Hill, entre otros.

Cuba califica la decisión de “oportunismo político”

Esta designación tiene un fuerte impacto económico para la isla comunista, dado que restringe el comercio y la ayuda exterior y expone a los inversionistas extranjeros a ser procesados por Estados Unidos.

“Regresar a Cuba a la lista también puede afectar lo que queda de la relación comercial, económica y política entre Estados Unidos y Cuba y probablemente afectar las relaciones comerciales de Estados Unidos con terceros países”, dijo John Kavulich, presidente del Consejo Económico y Comercial Estados Unidos-Cuba, que asesora a empresas sobre negocios en la isla.

Solo tres naciones permanecen en este listado estadounidense: Irán, Corea del Norte y Siria, después de que Trump retirara a Sudán el mes pasado.

Cuba, que bajo el gobierno de Trump ha visto un recrudecimiento del embargo estadounidense vigente desde 1962, condenó lo que calificó de “hipócrita y cínica calificación”:

“El oportunismo político de esta acción es reconocido por todo el que tenga una preocupación honesta ante el flagelo del terrorismo y sus víctimas”, dijo el canciller Bruno Rodríguez en Twitter.

El presidente venezolano, Nicolás Maduro, un fuerte aliado de La Habana, también rechazó “categóricamente” la medida y acusó al gobierno de Trump de pretender “minar el camino de la política internacional antes de salir por la puerta trasera de la historia mundial“.

El futuro gobierno de Biden podría eliminar a Cuba de este listado, pero primero el Departamento de Estado tendría que realizar una revisión formal, lo que significa que la medida puede estar en vigor durante meses.

La redesignación de Cuba es vista por muchos como un intento de último minuto del gobierno de Trump para complicar cualquier intención de Biden de reconectar con La Habana.