En una conferencia de prensa al término de su participación en la cumbre del G20, en Osaka (Japón), Trump aseguró que había hablado de Venezuela “con casi cada líder” con el que se reunió esta semana, porque nadie quiere que lo que está ocurriendo allí se repita en sus propios países.

“Demasiada gente está abandonando Venezuela, Venezuela va a ser un pueblo fantasma”, aseguró Trump.

Preguntado por si está pensando en cambiar su estrategia hacia el país caribeño dado que no ha conseguido expulsar del poder al dictador, Nicolás Maduro, Trump respondió: “Tengo cinco estrategias diferentes, podría cambiar en cualquier momento”.

“Tenemos muchas cosas reservadas si tenemos que llegar a eso. No queremos implicarnos hasta el punto que usted puede estar pensando”, afirmó, en una aparente referencia a la vía militar.

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“Pero tenemos muchas alternativas, tenemos cinco alternativas diferentes para Venezuela y veremos qué ocurre. (Venezuela) está yendo muy mal, y Maduro está yendo muy mal”, agregó.

Trump conversó sobre Venezuela durante sus reuniones bilaterales este viernes con el presidente de Rusia, Vladímir Putin, y el de Brasil, Jair Bolsonaro, y afirmó entonces que lograr una transición en ese país “lleva tiempo”.

Hace ya cinco meses que Trump reconoció como presidente legítimo al líder opositor Juan Guaidó, pero éste no ha logrado arrebatar el poder a Maduro.

En las últimas semanas, la Casa Blanca ha moderado su discurso contra Maduro, pero fuentes oficiales consultadas por Efe aseguran que los esfuerzos para presionar al chavismo continúan, aunque no se hagan públicos.

La llegada de Petro a la Casa Blanca

El presidente Gustavo Petro llegó este martes 3 de febrero en la Casa Blanca con un objetivo puntual: reiniciar la relación con Donald Trump y dejar atrás el clima de tensión que marcó los primeros meses del vínculo entre ambos gobiernos. Este fue el primer encuentro y posiblemente el único cara a cara entre los dos mandatarios. Cabe resaltar que la reunión se da tras una llamada telefónica inesperada el pasado 7 de enero, en la que acordaron verse en Washington. Desde entonces, tanto Petro como Trump han bajado el tono en público, conscientes de que una confrontación abierta no beneficia a ninguno.