“Mucha gente está de acuerdo conmigo. Nuestro país no está diseñado para cerrar”, dijo Trump a la cadena Fox News. “Puedes destruir un país de esta manera, cerrándolo”, aseguró el mandatario.

“Me encantaría tener el país abierto y con muchas ganas de que sea para Pascua”, dijo Trump, anticipando que quiere forzar a que todo vuelva a la normalidad en esa fiesta, que se celebra el 12 de abril, dentro de 19 días.

Gran parte de los estados y alcaldes del país han decretado medidas de distanciamiento social o impuesto una cuarentena que afecta a más de un tercio de la población y casi ha paralizado la economía. La campaña presidencial para los comicios de noviembre ha sido otra víctima significativa de la cuarentena. Los mitines han sido anulados.

Médicos y expertos en salud aseguran que las medidas que restringen los movimientos de la población son esenciales para impedir que el contagioso virus se expanda de forma incontrolable. Sin embargo, Trump dice que lo contemplará tras un periodo de 15 días de observación que termina a inicios de la semana próxima.

El mandatario aseguró este martes que las medidas habían sido exageradas. “Perdemos miles y miles de personas al año por la gripe y no cerramos el país” por eso, dijo. “Perdemos mucho más que eso en accidentes de automóvil. No llamamos a los fabricantes de coches para decirles ‘dejen de fabricar'”, afirmó.

Horas después, Trump pareció matizar lo dicho en una rueda de prensa conjunta con Anthony Fauci, el reconocido experto en enfermedades infecciosas que asesora al gobierno. “Sólo lo haremos si es positivo”, declaró Trump, aclarando que la reapertura podría limitarse a una “parte” del país. Por ejemplo, aplicaría a algunas áreas rurales o a zonas de Texas y del oeste de Estados Unidos, donde la densidad de población es a menudo baja.

El derrumbe de la actividad y las alertas de una recesión o incluso una depresión son un revés brutal para una economía que, hasta desatarse la crisis, gozaba de buena salud, con la tasa de desempleo más baja registrada jamás.

Estados Unidos es ya el país con más casos a nivel mundial, por detrás de China e Italia.  Por eso, en contraste con el optimismo de Trump, el gobernador de Nueva York, Andrew Cuomo, advirtió el martes que en su estado los nuevos casos se están duplicando cada tres días y alcanzando “cifras astronómicas”.

El estado ya tiene más de 25.000 casos, incluidos casi 15.000 en la ciudad de Nueva York, epicentro de la pandemia en el país. Cuomo estimó que Nueva York llegará al ápice de la crisis en 14 a 21 días, por lo cual es imperativo conseguir más camas de hospital, máscaras, respiradores y personal médico lo antes posible.

El estado solo tiene actualmente unos 10.000 respiradores y precisa 30.000 más, dijo un desesperado Cuomo, pidiendo ayuda al gobierno federal. Nueva York cuenta con 53.000 camas de hospital, pero precisa 140.000.