Varios estudios que proyectan posibles escenarios para los próximos cien años, determinaron que las islas reúnen las condiciones suficientes para mantener a la población de tortugas, que seguirá creciendo normalmente aún sin ninguna nueva repatriación de juveniles.

Con el regreso de la gigantesca tortuga ‘Diego’ a su hogar natural en marzo terminó el programa de reproducción, y a partir de ahora será la naturaleza la que guíe a esos animales en las islas, situadas a unos 1.000 kilómetros de distancia de las costas continentales ecuatorianas, también conocidas como las islas Encantadas.

El director del Parque Nacional Galápagos Jorge Carrión, explicó que actualmente el archipiélago tiene solo el 15 % del número inicial de tortugas, estimado en 400.000 individuos, de quince especies originales.

Y es que hace varias décadas piratas y balleneros redujeron sustancialmente la población de tortugas de las islas porque se abastecían de alimento en el sitio, y se llevaban en sus barcos a los gigantes animales porque podían sobrevivir hasta un año, o incluso más, sin comer ni beber.