Pese a que la policía recibió los llamados de auxilio en los que denunciaba su rapto y violación, las autoridades tardaron 19 horas en encontrar el lugar del que llamaba. Cuando llegaron, Alexandra Macesanu ya había sido asesinada.

La niña pudo llamar el jueves a la policía desde la casa del presunto asesino, detenido un día más tarde después de que los agentes dieran con su vivienda y hallaran allí cenizas y restos humanos que aún no han sido identificados.

Según informó la prensa local, el hombre violó a su víctima, la descuartizó y quemó su cuerpo.

Miembros de la sociedad civil y una multitud de usuarios en las redes sociales critican a las autoridades y achacan su ineficacia a la corrupción, la falta de personal y de tecnología adecuada y otras carencias.

Centenares de personas se concentraron durante el fin de semana en Bucarest y otras ciudades para expresar su indignación hacia la policía rumana.

El detenido por el asesinato es un mecánico de 65 años de edad, de la localidad de Caracal, en el sur del país balcánico.

Según la prensa local, este confesó haber asesinado a Macesanu y también a otra joven, de 18 años, desaparecida en abril pasado.

Ambas estaban haciendo ‘autoestop’ desde sus respectivas localidades hasta Caracal cuando fueron recogidas por el sospechoso, quien les exigió tener sexo, y al negarse ellas, las habría matado.

El presidente rumano, el liberal Klaus Iohannis, pidió este domingo en su cuenta de Facebook “la dimisión de todos los que han gestionado de forma equivocada” lo ocurrido en Caracal, incluida la ministra del Interior. Estos son los audios de las llamadas, en rumano y con subtítulos en inglés.