El suceso se conoció este jueves en los medios de comunicación, aunque ocurrió el pasado martes, cuando el departamento regional para el Desarrollo de las Mujeres y Niños, Rajni Gupta, recibió una alerta sobre el encierro de la mujer.

Una alta funcionaria de ese departamento, Rajni Gupta, contó que se desplazó con su equipo para descubrir que la mujer ーde 39 añosー había sido encerrada durante años en un baño por su marido, en connivencia con sus hijos, alegando una supuesta enfermedad mental que aún no ha sido corroborada.

La víctima, dijo la funcionaria, se encontraba en el servicio del primer piso del domicilio en un estado “lamentable”, visiblemente desnutrida y “con excrementos por el cuerpo y la ropa”.

La policía arrestó al marido, que aseguró que la mujer tenía problemas mentales, explicó por su parte Satish Kumar, superintendente adjunto de la Policía del distrito de Panipat, donde ocurrió el suceso.

Kumar aseguró que, a ojos de los agentes, la mujer no posee una condición de inestabilidad mental, si bien agregó que esperan aún el resultado del examen médico de la víctima, a la que bañaron y alimentaron, y se encuentra ahora con unos familiares directos.

Aunque los problemas de salud mental de la mujer son, según los agentes, aparentemente infundados, casos como este no son infrecuentes, sobre todo en países en vías de desarrollo, según denunció la organización Human Rights Watch (HRW).

La organización publicó este mes un informe denunciando que “cientos de miles de personas con condiciones de salud mental son encadenadas en unos 60 países de todo el mundo”.

“Las personas pueden pasar años encadenadas a un árbol, encerradas en una jaula o en un cobertizo de ovejas porque las familias pasan apuros para afrontar el problema y los gobiernos no brindan los servicios de salud mental adecuados”, remarcó la investigadora de HRW y autora del informe Kriti Sharma.