Así lo informó El País de España, medio que relata el drama que vivieron en el pueblo Prado del Rey, en Cádiz, donde fueron retenidos por una mafia de explotación sexual que cuadraba encuentros homosexuales sin importar la orientación sexual de los jóvenes.

Luego de que sus familias se endeudaran para pagar los tiquetes, el único requisito que les pedían, se estrellaron con la realidad que les esperaba cuando aterrizaron en septiembre en el país europeo: la prostitución.

Como en la mayoría de casos de trata de personas, a estos hombres les retuvieron sus pasaportes, algunos argentinos según el diario Nius, y dinero desde que llegaron, para así poder controlarlos.

“La mafia trasladaba a los chicos a distintas localidades de la provincia de Cádiz para que realizasen sus servicios sexuales. Un proxeneta se quedaba en las inmediaciones del punto de encuentro para requisar a los chicos el dinero conseguido y trasladarlos de nuevo a Prado del Rey tras la cita. Tras estos encuentros, los tres detenidos amenazaban a los jóvenes con contar a sus familias en Sudamérica lo que habían hecho para consolidar sobre ellos ‘la posición de dominio y abuso de situación de superioridad’”, detalla el medio español en su sitio web.

Gracias a que una de las víctimas se acercó a pedir trabajo a los Servicios Sociales el pasado 13 de mayo, y a que allí sospecharon que algo raro estaba pasando, la Guardia Civil pudo acelerar su investigación y desmantelar la red de prostitución dirigida por tres españoles, que sometía a los colombianos y argentinos y los tenía viviendo en un apartamento en el que compartían habitación varios de ellos y tenían poco acceso a comida.

Nius añade que las víctimas “van a recibir asistencia psicológica, sanitaria y social”, pero ninguno de los dos medios citados señala si se buscará la forma de regresar a los jóvenes a sus países de origen en medio de la crisis del coronavirus que tiene restringidos los vuelos en todo el mundo.