Según información de la agencia Mizan, ente del gobierno de Irán, el karateca Saleh Mirhashmi de 36 años y cinturón negro, fue ejecutado tras ser implicado en la muerte de tres miembros de las fuerzas de seguridad durante las manifestaciones del pasado 16 de noviembre.

Conforme dice Mizan, a Mirhashmi se le halló culpable del delito de “moharabeh” (guerra contra Dios).

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Según la denuncia de la activista y hoy parlamentaria de Bélgica, Darya Safai, Mirhashmi habría mostrado signos de tortura al momento de su juicio.

Este es uno más de los deportistas involucrados en las protestas, después de que el futbolista Amir Nasr Azadani fuera condenado a 26 años de cárcel, de que el régimen ejecutó a Mohammad Mehdi Karami, también campeón nacional de karate, y a Seyed Mohammad Hosseini, entrenador infantil.

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Según informaron varios grupos de defensa de Derechos Humanos en Irán, el karateca se había casado recientemente. Asimismo, su juicio tan solo había durado cuatro días y no le habrían permitido tener abogado.

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Irán se vio sacudido por una ola de protestas tras la muerte, bajo custodia, el 16 de septiembre de la kurdo-iraní Mahsa Amini, de 22 años, por haber violado presuntamente el estricto código de vestimenta impuesto a las mujeres, que incluye el uso del velo.

Irán es el país, luego de China, que más personas ejecuta, según Amnistía Internacional.