Las mujeres habían llegado a España con la promesa de un empleo, y según confirmó una fuente de la Policía a la agencia AFP, las dos personas fueron interceptadas en su residencia en Aviñón.

Esta pareja, sobre la que hay la sospecha de que estaba relacionada con una red de proxenetas con sede en España, publicaba pequeños anuncios ofreciendo prestaciones sexuales en la Costa Azul, en la región parisina y en la zona de Burdeos, según la misma fuente.

“Creaban anuncios y se encargaban de toda la logística, la reservas en el hotel o en apartamentos alquilados en Airbnb, y de las relaciones con los clientes. Solo eran colombianas, y esto hace suponer la existencia de una red”, precisó la fuente cercana a la investigación.

Una de las víctimas colombianas, situada en Antibes, fue interrogada por la policía francesa, y contó que le habían prometido un empleo en una residencia de ancianos en España, pero que una vez allí le entregaron la factura del viaje que tenía que reembolsar prostituyéndose.

En el registro, la policía se incautó de material informático y tarjetas de prepago en las que las víctimas colombianas debían depositar el 50% de sus ganancias. Con un tope de 10.000 euros, estas tarjetas sin cuenta bancaria pueden ser alimentadas en total anonimato con cupones que se compran en los almacenes, como estampillas o sellos.

El francés detenido, que fue delincuente en su juventud, negó los hechos. La brasileña, antigua prostituta, los minimizó, detalló la agencia.

La policía estima que su actividad de proxenetismo les reportaba hasta 40.000 euros por año.