El Premio Nobel de este año recompensa investigaciones que revelan los mecanismos moleculares producidos en la adaptación de células al aporte variable de oxígeno” en el cuerpo, lo que “abre la vía a prometedoras estrategias para combatir la anemia, el cáncer y muchas otras enfermedades”, subrayó la Asamblea Nobel en Estocolmo, al entregar el galardón, este lunes por la mañana.

“La importancia fundamental del oxígeno es conocida desde hace siglos, pero el proceso de adaptación de las células a las variaciones del nivel de oxígeno ha sido durante largo tiempo un misterio” explica la Asamblea.

Estos mecanismos están igualmente implicados en los tumores, cuyo crecimiento depende del aporte en oxígeno a la sangre.

Kaelin trabaja el Howard Hughes Medical Institute, en Estados Unidos; Semenza dirige el programa de investigación vascular en el John Hopkins Institute de investigación sobre ingeniería celular; Ratcliffe es director de investigación clínica en el Francis Crick Institute de Londres y del Target Discovery Institute de Oxford.

Los premiados recibirán el 10 de diciembre una medalla de oro, un diploma y un cheque de 9 millones de coronas (unos 830.000 euros, unos 910.00 dólares), que se repartirán.

La medicina abrió este lunes una semana de entrega de los Nobel atípica, con dos premios de literatura para dar vuelta la página del escándalo de agresión sexual en la Academia Sueca, y luego el prestigioso premio de la paz que sus admiradores quieren que se otorgue a Greta Thunberg.

El premio de medicina le seguirán el de física el martes, química el miércoles, literatura el jueves y economía el lunes 14.

El viernes 11, en Oslo, será revelado el o los nombres de los laureados al Nobel de la Paz. La militante sueca Greta Thunberg, creadora del movimiento “Fridays for Future” contra el cambio climático, es la favorita en las apuestas.

Para cada premio hay numerosas especulaciones, pero cualquier pronóstico es arriesgado, ya que las listas de los candidatos se mantienen en secreto durante 50 años.

Para el galardón de la paz, el comité noruego, que entrega ese premio, registró este año 301 candidaturas.

Tradicionalmente sensible a las preocupaciones de la opinión pública, el comité no pudo no haber visto el fenómeno “Greta” y la movilización que provocó en las jóvenes generaciones en su combate para alertar a los líderes mundiales sobre la urgencia de la lucha contra el calentamiento global.

“Lo que ha hecho desde el año pasado es extraordinario”, estima Dan Smith, director del Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo (SIPRI, según sus siglas en inglés). “El cambio climático es un problema que está estrechamente vinculado con la seguridad y la paz”, agrega.

Sin embargo, para Henrik Urdal, director del Centro de Investigación para la Paz (PRIO), es “muy improbable” que Thunberg sea premiada por dos motivos: su juventud y la carencia de pruebas claras de un vínculo entre calentamiento global y conflicto armado.

Entre los candidatos también son mencionados el primer ministro etíope Abiy Ahmed, artífice de la reconciliación con Eritrea, y oenegés como Reporteros Sin Fronteras (RSF) y el Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ).