Maduro, además, rechazó la posibilidad de abandonar el poder o de convocar a nuevas elecciones presidenciales, porque “no acepto ultimátums de nadie”.

La entrevista tuvo lugar en el Palacio de Miraflores y se emitió justo cuando concluía este domingo el ultimátum de ocho días que España y otros países de la Unión Europea la dieron para convocar a elecciones presidenciales o de lo contrario reconocerán a Juan Guaidó como presidente interino.

En el diálogo, que estuvo marcado por reproches o respuestas críticas de Évole a algunas afirmaciones de Maduro, este denunció repetidamente que “Venezuela es víctima” de una campaña de agresión encabezada por Trump y seguida “de manera perruna” por algunos gobiernos de derecha de América Latina.

“Estamos amenazados por la mayor potencia del mundo. La opción militar está sobre la mesa de Donald Trump“, insistió, aunque recalcó que “esto no tiene por qué acabar mal”.

En cambio, alabó la posición de gobiernos como los de México o Uruguay, que han convocado “una conferencia” para promover una salida dialogada a la crisis.

“Trump ha impuesto a Occidente una política equivocada. No nos vamos a someter“, aseguró, de la misma forma que afirmó: “Yo no me niego a convocar elecciones, hay elecciones presidenciales en 2024″.

Preguntado acerca de si piensa irse del cargo, su respuesta fue: “¿irse para dónde?”, y criticó a los dirigentes europeos, especialmente al presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, por el ultimátum.

En este sentido, consideró que Sánchez, igual que los demás, “se ha plegado” a los designios de la Casa Blanca, y acusó al dirigente español de ser “un farsante” porque “no ha sido electo por nadie”, incluso Évole le recordó que en España es el Congreso el que elige al presidente del Gobierno.

Maduro insistió en culpar al exterior a la gran mayoría de los problemas políticos, económicos y sociales que sufre el país, e incluso en una ocasión acusa al periodista de estar “envenenado” por la campaña exterior en su contra.

Sin embargo, Maduro también admitió “errores” de gestión. “Somos víctimas de una agresión externa, pero sin lugar a dudas somos responsables de muchas cosas“.

Cuestionado sobre la inflación y la crisis de abastecimientos de productos básicos, insistió en que su país afronta “una guerra económica brutal”, pero “no tiene una crisis humanitaria”, sino política.

Aun así, reconoció que las sanciones económicas de EE. UU. “nos hacen daño”, aunque aseguró que “no van a poder con nosotros”.

Sobre Guaidó, Maduro aseguró que “hay un solo presidente” en Venezuela, ya que él controla todos los resortes ejecutivos del poder, por lo que “no hay un Gobierno paralelo”.

Y aunque afirmó estar “abierto al diálogo”, no dejó de recordar que el ministerio público pidió al Tribunal Supremo iniciar un juicio contra Guaidó “por posible violación constitucional por parte de ese diputado”.

Maduro calificó de “payasada” la asunción de la presidencia interina por parte de Guaidó.

Évole llegó a marcar con su teléfono una llamada a Guaidó, para intentar una conversación con Maduro, pero saltó el contestador y el buzón de mensajes estaba lleno.

Aun así, Maduro le envió un mensaje: que “piense bien, lo que está haciendo” y no haga daño al país con su “estrategia golpista”.

El dictador rechazó que en Venezuela haya una crisis humanitaria y cifró el número de compatriotas que han dejado al país entre 600.000 y 800.000, frente a los tres millones que calcula la Organización Internacional para las Migraciones (OIM).

Y explicó que “mucha gente se ha ido engañada”, aunque aseguró que muchos “se fueron con una falsa visión, se han dado cuenta” y “miles se están regresando”.