De acuerdo con el diario Daily Mail, Carpenter, nacida en Gales y de 51 años, hace 3 años comenzó a tener dolores en la espalda y cuando hacía movimientos simples, la faltaba el aire. Todo empezó a inicios de abril de 2016, pero solo fue al médico hasta el primero de mayo, porque, a pesar de que no se sentía bien, no quería hacer un “escándalo”.

Ese día, tras la primera revisión, los médicos pensaron que Carpenter tenía neumonía, pero luego de que se conocieron unos exámenes médicos, fue diagnosticada de una severa sepsis, explica el mismo medio.

A media noche de aquel primero de mayo, la mujer entró en coma y los doctores le dijeron a su esposo, Rob, que debían realizarle una amputación cuádruple, o de lo contrario moriría. Para salvarle la vida, tuvieron que amputarle las dos piernas, el brazo izquierdo justo debajo del codo y cuatro dedos de la mano derecha, detalla el rotativo británico.

Aunque el dedo pulgar de su mano derecha estaba siendo invadido por la sepsis, los médicos lucharon por salvárselo, pues, pensaron, haría una gran diferencia entre la dependencia total o un poco más de autonomía, señala Daily Mail.

“En estos tres años he batallado mucho, pensaba que mi vida no podría mejorar más allá de lo que veía al principio. Hubo tres veces en las que estuve cerca de terminar con mi vida, ha sido horrendo”, expresó la exenfermera galesa al mismo diario.

Jayne Carpenter está recaudando donaciones porque necesita unas 265.000 libras esterlinas (más de 1.100 millones de pesos) para adquirir prótesis de última tecnología para sus piernas, brazo y dedos.

“No puedo ponerme mi joyería, dependo de mi esposo para ponerme zapatos, eso me quita feminidad. Trato de hacer lo que más puedo, pero le pido a Robert que haga mucho, y él ha sido mi verdadera roca”, añadió la británica a Daily Mail.