Esta, además de ser la primera visita de un papa a Irak, también es el primer desplazamiento del papa Francisco al extranjero desde el inicio de la pandemia por el coronavirus.

“Estoy contento de retomar los viajes” después de 15 meses sin hacer desplazamientos, dijo Francisco en el avión, al pie del cual le esperaba en Bagdad el primer ministro iraquí, Mustafá Al Kadhemi. “Y este viaje emblemático es también un deber hacia esta tierra mártir desde hace tantos años”, agregó el papa argentino antes de aterrizar.

Pero Francisco ya se había anticipado y dirigió a los iraquíes un viedo-mensaje asegurándoles que viaja a ese país “como un peregrino de la paz” tras “años de guerra y terrorismo”.

“Voy como peregrino a implorar al Señor perdón y reconciliación tras años de guerra y terrorismo. Y voy entre ustedes como un peregrino de la paz”, dijo el pontífice la víspera de su viaje de cuatro días (del 5 al 8 de marzo) a Irak.

Francisco llegó este viernes, en medio de enormes medidas de seguridad, a un país confinado por la pandemia y azotado por años de violencia.

“Anhelo conocerlos, ver sus caras, visitar su tierra, antigua y extraordinaria, cuna de la civilización”, reconoció el pontífice argentino, que quiso cumplir el sueño del papa Juan Pablo II, que jamás llegó a cumplir.

“Voy como un peregrino de la paz en busca de la fraternidad, animado por el deseo de rezar juntos y caminar juntos también con hermanos y hermanas de otras religiones”, recalcó al referirse a un país eminentemente musulmán donde los pocos cristianos que han logrado permanecer han sufrido amenazas y agresiones.

“Conservan en sus ojos las imágenes de casas destruidas e iglesias profanadas, y en el corazón las heridas causadas por los lazos rotos y los hogares abandonados”, aseguró al mencionar a las minorías cristianas, que han tenido que conocer “a tantos mártires”.

“Que los muchos, demasiados mártires que han conocido nos ayuden a perseverar en la humilde fuerza del amor“, clamó.

La iglesia “los anima a seguir adelante”. “No permitamos que prevalezca el terrible sufrimiento que han experimentado y que tanto me entristece”, agregó.

El papa emprende el viernes el viaje número 33 de su pontificado, considerado por la prensa el más arriesgado, durante el cual visitará Bagdad y Erbil, dos ciudades donde recientemente se dispararon cohetes contra intereses estadounidenses.

El pontífice tiene programado también una etapa en Mosul, antiguo bastión de los yihadistas del grupo Estado Islámico (EI).

La visita de Francisco a Irak estará marcada por la ausencia de multitudes y lo obligará a utilizar casi siempre un automóvil blindado.

Este sábado, el papa visitará la antigua Ur, una etapa con fuertes vínculos espirituales, ya que fue cuna del cristianismo, la tierra del profeta Abraham, padre de las tres religiones monoteístas.