La misión de la nueva oficina, cuya creación será anunciada este lunes, será la de “revisar la burocracia federal” y cumplir las promesas claves de la campaña, como reformar el cuidado de los veteranos y luchar contra la adicción a los opiáceos. El cargo, que estará subordinado al presidente, tendrá amplios poderes, informa The Washington Post.

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El medio capitalino comenta que, internamente, la oficina es vista como un ‘equipo SWAT’ (fuerzas élite de Estados Unidos) de consultores estratégicos, y tendrá el respaldo de exejecutivos de negocios que buscarán la llegada de nuevas ideas a Washington e ir más allá de la rutina política diaria.

La creación del cargo llega en un momento en que muchas otras ramas del gobierno están enfrentando importantes recortes de presupuesto, añade Independent. Para Kushner, en el gobierno debe “haber excelencia”, y declaró:

El gobierno debería funcionar como una gran empresa estadounidense. Nuestra esperanza es que podamos alcanzar éxitos y ser eficientes para nuestros clientes, que son los ciudadanos”.

La nueva oficina también pondrá especial atención al campo de la tecnología, y contará con la colaboración de importantes personalidades de ese mundo, como Elon Musk, fundador de Tesla; Tim Cook, líder de Apple; y Bill Gates, cofundador de Microsoft.

Kushner, de 36 años, tendrá el respaldo de personas como Dina Powell, consejera presidencial para las iniciativas económicas y asesora adjunta de seguridad nacional; Gary Cohn, director del Consejo Económico Nacional; y Chris Liddell, asistente presidencial para iniciativas estratégicas.

La llegada de Petro a la Casa Blanca

El presidente Gustavo Petro llegó este martes 3 de febrero en la Casa Blanca con un objetivo puntual: reiniciar la relación con Donald Trump y dejar atrás el clima de tensión que marcó los primeros meses del vínculo entre ambos gobiernos. Este fue el primer encuentro y posiblemente el único cara a cara entre los dos mandatarios. Cabe resaltar que la reunión se da tras una llamada telefónica inesperada el pasado 7 de enero, en la que acordaron verse en Washington. Desde entonces, tanto Petro como Trump han bajado el tono en público, conscientes de que una confrontación abierta no beneficia a ninguno.