De repente, el gigante vertedero, en Pirana, Ahmedabad (India), se derrumbó sobre los niños el sábado por la noche. 

Unos cuatro millones de indios, muchos de ellos niños, trabajan en condiciones peligrosas e insalubres en los basurero para recoger diversos materiales para su venta. 

“El chico también quedó enterrado en la basura, pero su cabeza era visible y los habitantes del lugar pudieron salvarlo”, dijo el jefe de bomberos MP Mistry. “Nuestras operaciones continuarán hasta que la encontremos”, agregó.

También explicó que el trabajo de los socorristas es dificultado por “la imposibilidad de respirar normalmente en medio de toneladas de basura” y también por las hordas de perros callejeros que viven en la basura.

Este vertedero gigantesco recibe unas 3.500 toneladas de basura cada día desde Ahmedabad, una ciudad de 5,6 millones de habitantes. Varios cientos de familias viven en este lugar en condiciones de extrema pobreza y trabajan allí como traperos. 

Según UNICEF, más de 41 millones de niños menores de 12 años se ven obligados a trabajar en el sur de Asia.

Los expertos consideran que el confinamiento impuesto por la pandemia de coronavirus, que ha dejado sin recursos a millones de personas, agravó el problema del trabajo infantil.