Las víctimas son clientes del banco estadounidense Capital One Financial, que reconoció este lunes que piratas informáticos accedieron a los datos de cerca de 100 millones de solicitudes de tarjetas de crédito de sus clientes.

Thompson está acusada de fraude y abuso informático —delito que acarrea hasta cinco años de cárcel— y comparecerá ante un juez el próximo primero de agosto, que decidirá si fija o no una fianza.

“Si bien estoy agradecido de que el autor haya sido detenido, lamento profundamente lo que sucedió. Pido disculpas sinceras por la comprensible preocupación que este incidente debe estar causando a los afectados y me comprometo a repararlo”, dijo en un comunicado el consejero delegado de Capital One, Richard D. Fairbank.

Según el banco con sede en McLean (Virginia, EE.UU.), Thompson accedió a los datos de unos 100 millones de personas en Estados Unidos y otros 6 en Canadá que solicitaron una tarjeta de crédito entre 2005 y 2019.

En la gran mayoría de casos se trata de datos personales como nombres, direcciones, teléfonos, fechas de nacimiento o ingresos, así como el historial crediticio.

Sin embargo, Thompson también obtuvo los números Seguridad Social de 140.000 personas en EE.UU. y de un millón en Canadá. También obtuvo números de cuentas bancarias de 80.000 personas, según reconoció la entidad.

En el comunicado, Capital One calcula que este robo le costará entre 100 y 150 millones de dólares entre abogados, seguridad cibernética y servicios bancarios a los afectados.

Según documentos judiciales, fue Thompson quien dio a conocer el robo a través de la plataforma de desarrollo colaborativo GitHub.

Un usuario de GitHub alertó el pasado 17 de julio a Capital One de la posibilidad de haber sufrido un robo. Capital One, a su vez, puso el caso en conocimiento del FBI dos días después.

Capital One es la décima entidad financiera en tamaño de Estados Unidos con unos activos de 373.600 millones de dólares.