En China, donde la epidemia fue inicialmente identificada en diciembre pasado, los nuevos casos han disminuido de forma constante en las últimas semanas, en una señal de que las medidas de bloqueo sin precedentes parecen estar funcionando.

El martes, China reportó solamente 19 nuevos casos confirmados; el número más bajo desde que el gobierno comenzó a contar las infecciones, el 21 de enero, según la Comisión Nacional de Salud.

Todas las nuevas infecciones se produjeron en el epicentro del virus, la ciudad central de Wuhan, a excepción de dos casos importados traídos del extranjero. Esto significa que no hubo casos locales de contagio en el resto del país.

Las 17 nuevas muertes ocurrieron en la provincia de Hubei, y con ello el número de víctimas en China continental se elevó a 3.136.

Más de 80.750 personas se han infectado en China, un cuadro que motivó la adopción de medidas sin precedentes para tratar de controlar la propagación del virus. Sin embargo aumentan los temores de que a medida que los casos de la enfermedad se multiplican en el extranjero, el progreso de China podría verse afectado por contagios que retornan al país desde el exterior.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) señaló el lunes que más del 70% de las personas infectadas con el nuevo coronavirus en China se han recuperado, y agregó que el país estaba “controlando su epidemia”.

Por ello, hubo señales en días recientes de que algunas de las medidas para restringir el movimiento y la reunión de personas podrían levantarse, con algunas regiones reabriendo escuelas o anunciando fechas para reanudar las clases.

La mayoría de los 16 hospitales improvisados abiertos en Wuhan ya han sido cerrados, y se espera que los dos últimos cierren este martes.