Estas acusaciones son el resultado de investigaciones internas del Inspector General del Departamento de Estado, que ya habían desatado polémica en mayo del 2020, cuando el expresidente Donald Trump destituyó al entonces inspector que acababa de abrir esta investigación, a petición de Pompeo.

Pero las indagaciones continuaron, incluso después de la llegada a la Casa Blanca del demócrata Joe Biden, en enero pasado. Su resultado llega en momentos en que Pompeo está inmerso en una campaña con miras a postularse a la candidatura republicana para las elecciones presidenciales de 2024 y no pasa un día sin que ataque al gobierno de Biden.

La oficina del inspector general constató que Pompeo y su esposa encargaron en más de cien oportunidades “tareas de naturaleza personal” a un “agente reclutado en base a criterios políticos, y a otros funcionarios del gabinete del secretario de Estado”, indica el informe.

“Estos pedidos no cumplen con las normas éticas del Departamento de Estado” y del gobierno de Estados Unidos, dijo el inspector, cuyos servicios se encargan de monitorear de manera independiente el ejercicio del poder por parte del titular de la diplomacia.

De acuerdo al informe, la pareja pidió a un “consejero” que paseara a su perro y que hiciera más de 30 reservas en restaurantes para comidas privadas, como un brunch dominical en la “Cheesecake Factory”.

Susan Pompeo también pidió a los empleados del Departamento de Estado que se encargaran de adquirir obsequios para sus anfitriones cuando fueran invitados a la casa de un reportero de televisión o de un comentarista político.

Además, el inspector señaló que el hijo de la pareja, Nick Pompeo, se había beneficiado de un descuento normalmente reservado para el personal del gobierno en una habitación de hotel cuando había acompañado a sus padres a un partido de football americano presentado como un viaje oficial.

Sin embargo, el informe no recomienda ninguna medida punitiva contra Mike Pompeo, quien recientemente fue reclutado por el canal conservador Fox News como comentarista político.

El exsecretario de Estado, el más leal al expresidente republicano de los ministros trumpistas, ha sido acusado repetidamente por los demócratas de utilizar su cargo para obtener beneficios políticos, organizando por ejemplo cenas con personalidades y donantes conservadores en el Departamento de Estado. El año pasado, Pompeo calificó estas sospechas como “locas”, acusando al inspector que abrió la investigación, Steve Linick, de ser un “actor nefasto”.