Según el funcionario, los opositores entregaron a paramilitares centroamericanos “un listado de cuáles eran los líderes (chavistas) que debían ser asesinados”, así como de los servicios públicos que debían afectar con explosivos.

Rodríguez afirmó que los principales dirigentes de VP, entre los que se incluye el líder opositor preso Leopoldo López y el propio Guaidó, coordinan acciones para iniciar una “fase de ataque al gobierno de Maduro”.

También dijo que los centroamericanos ejecutarían “falsos positivos” vistiendo el uniforme de la Fuerza Armada venezolana y que estos hechos estaría secundados de un llamado a huelga general y de un “asalto” al palacio presidencial de Miraflores, desde donde despacha Maduro.

Jorge Rodríguez señaló que los paramilitares ingresaron al país hace un mes desde Colombia, donde recibieron entrenamiento militar, cuando la oposición intentó ingresar la ayuda humanitaria que se acopia en las fronteras.

Además, acusó a Guaidó de “robar” dinero de cuentas venezolanas en el exterior para financiar estas operaciones de terrorismo, para las cuales se destinarían hasta 700.000 dólares por día.

En esta trama, el ministro venezolano también implicó al presidente colombiano, Iván Duque, y a varias ONG de ese país, así como a la filial en Panamá de un banco de capital venezolano.

Como pruebas, Rodríguez mostró presuntas conversaciones en un grupo de mensajería entre los dirigentes de VP, a las que la justicia venezolana tuvo acceso a través del teléfono celular del jefe del despacho de Guaidó, Roberto Marrero.

Marrero fue detenido la madrugada del jueves tras un allanamiento a su casa en el que, según el Gobierno, se hallaron dos fusiles, una granada y divisas en efectivo.

Guaidó, que esta misma jornada lideró un acto de masas en el estado de Anzoátegui, no reaccionó de inmediato a la denuncia de Rodríguez, aunque desestimó  las acusaciones contra su principal colaborador.