Trump tiene previsto aterrizar en Singapur a las 9:00 (12:00 GMT), y dirigirse directamente hacia su hotel para pasar la noche, informó en las últimas horas la Casa Blanca.

Por su parte, Kim Jong-un, aterrizó esta madrugada en Singapur, dado que tiene previsto mantener una reunión con el primer ministro de Singapur, Lee Hsien Loong, según afirmó un comunicado del gobierno de ese país.

El arsenal nuclear de Pyongyang, que le ha valido varias tandas de sanciones del Consejo de Seguridad de la ONU y amenazas de acciones militares del gobierno de Trump, será el eje central de la agenda.

Poner un punto final formal a la Guerra de Corea, 65 años después del fin de las hostilidades también estará sobre la mesa en el primer encuentro de la historia entre el líder norcoreano y un presidente en ejercicio de su “enemigo imperialista”.

Kim tiene previsto reunirse con el presidente de Singapur, Lee Hsien Loong, el domingo por la tarde, anunció el ministerio de Relaciones Exteriores, mientras Trump todavía estaba viajando desde Canadá a bordo del Air Force One tras haber abandonado la cumbre del G7.

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Washington exige una desnuclearización completa, verificable e irreversible de Corea del Norte pero hasta ahora Pyongyang sólo ha prometido públicamente un compromiso con la desnuclearización de la península, un término difícil de interpretar.

Richard Armitage, subsecretario de Estado de Washington durante el gobierno de George W. Bush, prevé que haya pocos progresos en el tema clave de la desnuclearización.

Trump insistió la semana pasada que la cumbre no iba a ser “sólo una sesión de fotos”, afirmando que iba a ayudar a forjar una “buena relación” que pueda llevar a un “proceso”.

Pero antes de embarcar rumbo a Singapur cambió el tono y dijo que su encuentro con Kim Jong Un es “una ocasión única” y aseguró que “desde el primer minuto” sabría si se puede alcanzar un acuerdo.

También planteó la posibilidad de que Kim Jong Un visite Washington si todo sale bien.

 

La llegada de Petro a la Casa Blanca

El presidente Gustavo Petro llegó este martes 3 de febrero en la Casa Blanca con un objetivo puntual: reiniciar la relación con Donald Trump y dejar atrás el clima de tensión que marcó los primeros meses del vínculo entre ambos gobiernos. Este fue el primer encuentro y posiblemente el único cara a cara entre los dos mandatarios. Cabe resaltar que la reunión se da tras una llamada telefónica inesperada el pasado 7 de enero, en la que acordaron verse en Washington. Desde entonces, tanto Petro como Trump han bajado el tono en público, conscientes de que una confrontación abierta no beneficia a ninguno.