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Una vez más, Líbano sufre las graves consecuencias del conflicto entre Hezbolá e Israel. El involucramiento del partido-milicia chiíta con el lanzamiento de drones el lunes pasado, en respuesta por la muerte del líder supremo iraní Alí Jamenei, le ha servido a Israel para olvidarse del cese al fuego –un pacto que, de todas maneras, vulneró sistemáticamente desde su implementación en noviembre de 2024– y reanudar una ofensiva más amplia e intensa sobre el país vecino.
En el cuarto día de su avanzada, el Ejército israelí ha cumplido su advertencia e inició en las últimas horas del jueves 5 de febrero sus bombardeos sobre los suburbios del sur de Beirut, la capital de Líbano, y considerado un bastión de Hezbolá.
Según constató la agencia EFE, los cazas israelíes alcanzaron al menos cinco objetivo en un lapso de una hora en los barrios periféricos del Dahiye. Uno de ellos, en la zona de Haret Hreik, resonó con fuerza en toda la ciudad.
Estos bombardeos, que comenzaron a cuentagotas pero se presumen que seguirán intensificándose, se registraron unas ocho horas después de que el Ejército israelí emitiera órdenes de desplazamiento forzado para todos los residentes del área, instándolos a que “salvaran sus vidas y evacuaran sus hogares inmediatamente”. Las alertas incluso cubrieron a los barrios de Chiyah y Hadath, de mayoría cristiana.
Esos avisos causaron pánico entre los habitantes de los suburbios del sur de Beirut, que, en una huida desesperada de cientos de miles de personas, provocaron atascos kilómetricos en carreteras, así como peregrinaciones de familias.
Mientras escapaba de la zona, Hadi Kaakour le dijo a la agencia AP que no estaba seguro de estar a salvo incluso al irse de allí. “No nos sorprende nada de ellos, nos atacarán dondequiera que vayamos”, afirmó.
A la vez que el Ministerio de Salud Pública elevó a 123 los muertos y a 683 los heridos en cuatro días de ataques de Israel, el Gobierno libanés teme que la ofensiva se extienda a edificios civiles estratégicos. El ministro de Personas Desplazadas y de Tecnologías de la Información e Inteligencia Artificial, Kamal Shehadi, advirtió que “no existe garantía internacional para la protección de la infraestructura del país, ya sea el aeropuerto, la carretera hacia él o el puerto”.
Israel expande su invasión terrestre en el sur de Líbano
En paralelo a la intensificación de sus bombardeos, el Ejército israelí también ordenó a sus tropas que “avancen y profundicen la línea de control a lo largo de la frontera (con Líbano), mientras establecen posiciones en puntos claves del sur” del país árabe.
Con Israel y Hezbolá reivindicando ataques entre sí, la Fuerza Interina de las Naciones Unidas para el Líbano (FINUL) aseguró haber presenciado y escuchado enfrentamientos en la zona septentrional del país, a medida que más fuerzas israelíes avanzan sobre el territorio fronterizo, del que nunca se retiró pese al cese al fuego, conservando entonces cinco posiciones.
“Se observaron combates terrestres al oeste de Kfar Kila”, una aldea cercana a la frontera con Israel, durante la noche, incluyendo disparos”, declaró el portavoz de la FINUL, Tilak Pokharel.
En Khiam, una localidad a unos 5 kilómetros de la Línea Azul –como se conoce al límite no definitivo entre Líbano e Israel–, Pokharel indicó que las fuerzas de paz presenciaron ataques aéreos y bengalas, y oyeron explosiones.
Sobre gran parte de la zona situada entre la Línea Azul y el río Litani, ubicado unos 30 kilómetros más al norte, Israel renovó este jueves su llamada al traslado forzado de sus ciudadanos.
Estos llamamientos, que cubren aproximadamente el 8% del territorio del territorio, “son muy susceptibles de violar las leyes de la guerra”, denunció la ONG Human Rights Watch (HRW).
Sin embargo, con el trauma del desplazamiento durante la anterior ofensiva israelí en 2024, muchos se rehusan a dejar sus tierras. “¿Por qué irse y vivir humillados? Moriremos cuando nos toque”, aseguró un residente de la aldea sunita de Hebariya al medio libanés ‘L’Orient Le Jour’.
Un sentimiento similar, pero desde el poblado cristiano de Rmaish, expresó Samy Hajj al mismo medio. “No queremos abandonar nuestras tierras. Todos los aldeanos han decidido quedarse. Si nos vamos, nunca podremos regresar. Vimos lo que les pasó a los palestinos en 1948”, sentenció, refiriéndose al éxodo forzado de la población palestina con la creación del Estado de Israel, conocido como ‘Nakba‘ o ‘catástrofe’ en árabe.
Israel se envalentona frente a un Hezbolá debilitado y aislado
El temor de los habitantes del sur de Líbano encuentra justificación frente a las más recientes declaraciones del ministro de Defensa israelí, Israel Katz, quien este jueves declaró en una entrevista al Canal 13 israelí que sus tropas pretenden “permanecer” de forma indefinida tanto en las “zonas de seguridad” dentro de Líbano y Gaza.
En un tono mucho más belicista, el ministro de Finanzas, el ultranacionalista Bezalel Smotrich, declaró, durante una recorrida por pueblos en la frontera entre Israel y Líbano, se jactó de estar “desatando el infierno” sobre el país vecino y vaticinó que “Dahiye se parecerá a Khan Younis“, en referencia a la localidad del sur de Gaza, devastada por más de dos años de invasión israelí.
Lejos de representar una mirada del ala más radical que él representa, sus declaraciones revelan la línea de pensamiento del Gobierno de Benjamin Netanyahu, que no ha dudado en aprovechar los ataques y la negativa al desarme de un debilitado Hezbolá –mucho menos intensos y más simbólicos que los que pudo sostener durante la guerra de 2024– para justificar una ofensiva mucho más amplia y mortífera para los civiles libaneses.
Y el primer ministro israelí no traza una línea de meta ni en Irán ni en Líbano, mientras algunas encuestas muestran un repunte de su popularidad a ocho meses de la fecha fijada para unas elecciones generales en Israel. “Hay muchos logros, pero aún queda mucho por hacer”, indicó Netanyahu este jueves en un video difundido por su oficina.
Asimismo, en esta disputa, Hezbolá ha quedado aislado, luego de que el Gobierno libanés lanzara una serie de medidas en su contra, incluyendo la prohibición de sus actividades armadas.
Frente al reproche del líder del partido-milicia chiíta, Naim Qassem –que el miércoles llamó al Ejecutivo a defender el país en lugar de seguir “decisiones” de Israel y Estados Unidos–, el primer ministro libanés, Nawaf Salam, respondió que Hezbolá “arrastró” a Líbano a una situación innecesaria, “sin considerar las consecuencias desastrosas” que tendría para el país y actuando “al servicio de intereses extranjeros que no tienen nada que ver con el bienestar” de la nación árabe.
Esa frustración también expresaron algunos de los que huían de Dahiye. “Nos vimos envueltos en un lío del que no tenemos nada que ver. La gente ha sido desplazada y ahora se queda en las calles, y esto está mal”, reprochó a AP Yousef Nabulsi, otro residente que tuvo que escapar del sur de Beirut.
Ayuda humanitaria y esfuerzos diplomáticos estériles
En un intento por liderar una campaña diplomática, de momento estéril, para retomar el cese al fuego en Líbano, el presidente francés Emmanuel Macron anunció este jueves que ha mantenido contactos al más alto nivel, con los líderes de Estados Unidos, Israel y Líbano.
En un mensaje publicado en sus redes sociales, el jefe del Elíseo indicó que apunta a “establecer un plan con vistas a poner fin a las operaciones militares que Hezbolá e Israel llevan a cabo actualmente a ambos lados de la frontera”.
En ese sentido, el mandatario galo exigió a Hezbolá que cese “de inmediato” sus lanzamientos de proyectiles contra Israel, “deponga las armas” y que “demuestre que no es una milicia que recibe órdenes del exterior”. Del mismo modo, remarcó que “Israel debe abstenerse de cualquier intervención terrestre u operación a gran escala en territorio libanés”.
For Lebanon we must act.
Everything must be done to prevent this country, so close to France, from once again being drawn into war.
The Lebanese have a right to peace and security—like everyone in the Middle East.…
— Emmanuel Macron (@EmmanuelMacron) March 5, 2026
También sostuvo que, en sus diálogos con el premier Nawaf Salam, el presidente Joseph Aoun y el líder del Parlamento, Nabih Berri, los líderes de Líbano se comprometieron a “tomar el control de las posiciones que domina Hezbolá y garantizar plenamente la seguridad en el conjunto del territorio” del país, un objetivo marcado en el acuerdo de cese al fuego con Israel y que hasta ahora no han podido cumplir.
Del mismo modo, y tras mostrar su preocupación por el desplazamiento forzado de los civiles libaneses, Macron anunció el envío “inmediato” de ayuda humanitaria, consistente en varias toneladas de medicamentos, tiendas de campaña y hospitales móviles.
Al anuncio francés se sumó el ofrecimiento de España. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, le expresó su “apoyo total” al mandatario libanés Joseph Aoun, destacó el respaldo español al pueblo libanés y dijo que puede contar con asistencia humanitaria para los miles de desplazados forzados por los ataques de Israel.
Con EFE, AP y medios regionales
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