Por: RFI

RFI (Radio France Internationale) - radio francesa de actualidad, difundida a escala mundial en francés y en 15 idiomas más*, mediante 156 repetidores de FM en ondas medias y cortas en una treintena de satélites a destino de los cinco continentes, en Internet y en aplicaciones conectadas, que cuenta con más de 2.000 radios asociadas que emiten sus progra...

Este artículo fue curado por pulzo   Ene 14, 2026 - 10:01 am
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RFI. Sra. Farsi, usted tuvo que abandonar Irán en la década de 1980, después de haber sido encarcelada a los 16 años. En su país las comunicaciones fueron cortadas hace más de un centenar de horas. La información llega con cuentagotas y muestra un panorama de protestas que continúan, pero también de un verdadero baño de sangre. Lo que estamos viendo parece, si no inédito, al menos de una magnitud histórica, tanto por la movilización como por la respuesta del gobierno: un apagón total de las comunicaciones y una represión que roza la masacre. ¿Es esto una señal de debilidad del régimen? ¿Está jugando sus últimas cartas o puede, una vez más, imponerse mediante una represión sangrienta?

Es difícil decirlo. Lo que sí está claro es que todo esto muestra a un régimen acorralado. Ayer las autoridades organizaron su primera manifestación oficial, a las dos de la tarde, hora de Teherán. Pero lo hicieron en una plaza que no es de las más grandes de la capital: la Plaza de la Revolución. Ahí es más fácil controlar la puesta en escena. Hubo manipulación digital de imágenes: la multitud fue inflada respecto de su tamaño real. Las autoridades trasladaron gente en autobuses. Participaron funcionarios y personas muy cercanas al régimen, personas integradas al sistema, que prácticamente son obligadas a participar.

Todo esto muestra que el régimen todavía intenta cuidar su imagen. Y, al mismo tiempo, hay un apagón informativo y una represión feroz. Sí, creo que el régimen está claramente debilitado.

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RFI. ¿Esa debilidad puede ayudar al movimiento a derrocar al régimen, o este va a reprimir con tal fuerza que logrará frenar las protestas?

Esa es la gran pregunta. Es imposible saberlo. Lo que sí podemos constatar es que estamos en el día 17 de movilización y que la gente seguía en las calles anoche. Hay además un elemento nuevo y sorprendente: el régimen dice estar abierto a dialogar con Estados Unidos. Eso también es una señal de que el régimen de los ayatolás, el régimen de Teherán, hoy está dispuesto a todo con tal de sobrevivir.

RFI. ¿Es la primera vez que usted ve algo así?

Sí. Cada vez que en el pasado algún dirigente, ministro o presidente mencionaba la posibilidad de negociar, el líder supremo, Ali Jamenei, salía de inmediato a decir: “No, nunca negociaremos con Estados Unidos”. Esta vez no ha dicho nada. Eso indica que algo cambió. Pero también veo un peligro si se llega a una negociación. Sabemos que Donald Trump es alguien para quien solo cuentan los intereses económicos, los negocios. Existe el riesgo de que se alcance un acuerdo entre él y el régimen, y que el régimen se mantenga en el poder. Ese es el peligro.

RFI. También está el escenario de una intervención militar estadounidense. ¿Qué piensa de esto?

Por supuesto que es algo muy presente, muchísimo. La intervención conjunta de Estados Unidos e Israel, en junio pasado, no trajo nada bueno para el pueblo iraní. Al contrario: desde entonces la represión se intensificó. El año 2025 fue uno de los peores en términos de ejecuciones. Algunas fuentes hablan de más de 1.400, y otras organizaciones de derechos humanos elevan la cifra a más de 2.200. Fue un año extremadamente sangriento. La represión se endureció contra todas las voces disidentes, contra las minorías y también contra los migrantes afganos, cuyas expulsiones aumentaron. Entonces, ¿para qué atacar al régimen si eso solo sirve para fortalecerlo? Para mí no tiene sentido.

RFI. ¿Tiene la sensación de que hoy estamos ante un punto de inflexión, ante un momento decisivo para el país?

Sin duda porque la magnitud del levantamiento no tiene precedentes. Hace muchísimo tiempo que no se veía algo así. A escala nacional, en Irán, se están juntando varios factores. Por un lado, la extensión territorial: las 31 provincias están involucradas. Por otro, participan todas las clases sociales y todas las edades. Es un movimiento intergeneracional. Además, el número de personas movilizadas es muy, muy importante.Estamos viendo manifestaciones de una magnitud que no se veía desde hace tiempo, quizás desde 2009. En 2022 las protestas fueron mucho más dispersas, porque la violencia de las autoridades impedía que se formaran marchas. Hoy, en cambio, vemos columnas enormes. Y también están las demandas, el contenido del movimiento, y sobre todo la presencia de las mujeres, muy visibles, que a veces incluso lideran las marchas. Hay una imagen muy fuerte de una joven encabezando una manifestación en el bazar, seguida solo por hombres. Es muy simbólico.

RFI. ¿Habría imaginado, hace apenas unos días, ver imágenes como las de hoy?

Siempre se está en la espera. Y después, cuando todo empieza, uno dice: “Sí, en el fondo era evidente”. Lo decía recién: hacía varios meses que se esperaba una explosión social, sobre todo por el derrumbe del tipo de cambio del toman, la moneda iraní, frente al dólar.

RFI. La moneda iraní está en niveles extremadamente bajos. ¿Qué consecuencias puede tener esto?

Exactamente. En muy poco tiempo la gente perdió casi la mitad de su poder adquisitivo. Muchísimas personas hoy tienen dificultades incluso para alimentarse, en un país que, en apariencia, es muy rico.

RFI. Hace dos días usted escribió que estaba dividida entre la angustia y la esperanza. ¿Cómo se siente hoy?

Esta mañana estoy a oscuras, porque casi no llegan imágenes ni noticias. Pero sigo experimentando la angustia y la esperanza. La angustia, porque el baño de sangre continúa. Pero la esperanza, a pesar de todo.

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