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Este artículo fue curado por pulzo   Ene 20, 2026 - 6:15 am
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Una serie de devastadores incendios forestales azotó el sur de Chile, dejando un saldo de al menos 19 personas fallecidas y miles de evacuados, según el balance oficial más reciente. Las regiones más afectadas, Ñuble y Biobío, ubicadas aproximadamente a 500 kilómetros al sur de Santiago, permanecen bajo alerta roja mientras equipos de bomberos luchan contra 14 focos activos. Las condiciones climáticas han agravado la situación, ya que el verano austral trajo consigo temperaturas superiores a los 30 grados centígrados y fuertes vientos, lo que dificulta el control de los siniestros. El Servicio Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres (Senapred), a través de su directora Alicia Cebrián, alertó que los principales incendios siguen sin estar controlados.

La magnitud del desastre llevó al ministro de Seguridad Pública, Luis Cordero, a enfatizar que la prioridad es evitar que surjan nuevos focos. Cordero insistió en la importancia de evitar acciones domésticas y negligencias que puedan originar nuevos incendios, resaltando así el papel de la prevención ciudadana. El presidente Gabriel Boric, por su parte, decretó el toque de queda en sectores especialmente afectados de la región del Biobío, como Lirquén y Penco, describiendo la situación como “muy adversa”. Incluso con la medida vigente, numerosos vecinos continuaron durante la noche retirando escombros y controlando pequeñas llamas, según constató un periodista de la Agencia France-Presse (AFP).

Gabriel Boric viajó personalmente a Concepción para supervisar las labores de combate al fuego. Posteriormente, volvió a Santiago y anunció una reunión con el presidente electo José Antonio Kast para mantenerlo informado sobre los avances y coordinar esfuerzos conjuntos. “En momentos difíciles, Chile se une. Nuestro gobierno y el Presidente electo trabajaremos juntos”, declaró Boric, destacando el espíritu de colaboración en medio de la tragedia.

El último informe difundido por las autoridades estableció que 1.500 personas han resultado damnificadas, 325 viviendas han sido destruidas y más de 1.000 casas han sufrido daños. Más de 25.000 hectáreas han sido arrasadas por el fuego y cerca de 50.000 personas fueron evacuadas debido a la emergencia.

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Los incendios se iniciaron la tarde del sábado 17 de enero, extendiéndose rápidamente hacia áreas residenciales. Testimonios como el de Matías Cid, residente de Villa Italia en Penco, revelan la rapidez con la que las llamas alcanzaron las viviendas, obligando a la población a evacuar con lo mínimo. En Penco, al menos 14 personas perdieron la vida calcinadas, de acuerdo con el alcalde Rodrigo Vera. Escenarios similares se presentaron en Lirquén, donde habitantes relataron a la AFP cómo el fuego arrasó en cuestión de segundos con varias poblaciones, salvándose quienes escaparon hacia la playa.

Lirquén es un pequeño poblado portuario con unos 20.000 habitantes, dedicado principalmente a la exportación de productos forestales. Las condiciones adversas han complicado el trabajo de los 3.700 bomberos desplegados en la zona, mientras que el origen de los incendios aún está bajo investigación. Existen sospechas sobre la posible intencionalidad, aunque las autoridades continúan procesando la información oficial. El estado de “catástrofe” declarado por el presidente Boric en Ñuble y Biobío facultó la intervención de las Fuerzas Armadas para apoyar las labores de control.

No es la primera vez que Chile enfrenta este tipo de emergencias. En febrero de 2024, otros incendios en los alrededores de Viña del Mar, al noroeste de Santiago, causaron la muerte de 138 personas y dejaron a 16.000 damnificados, tragedia que, según la investigación judicial, tuvo origen intencional por parte de bomberos y brigadistas forestales, de acuerdo a datos de la fiscalía publicados por Noticias Caracol.

¿Qué significa estar bajo “estado de catástrofe” en Chile?

La declaración de “estado de catástrofe” por parte del presidente de Chile permite que las Fuerzas Armadas asuman el control de las zonas declaradas en emergencia. Esta medida busca reforzar la coordinación y respuesta ante desastres naturales de alta magnitud, facilitando el apoyo logístico y de seguridad para proteger a la población afectada y contener las emergencias.

La relevancia de esta pregunta radica en el impacto directo que tiene el estado de catástrofe en la vida cotidiana de los habitantes de las regiones implicadas. Bajo este régimen, se pueden imponer toques de queda, restringir la movilidad y coordinar eficientemente los recursos estatales, asegurando una actuación más rápida frente a situaciones tan críticas como los incendios forestales.


* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.

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