Una serie de incendios forestales de gran magnitud ha impactado gravemente el sur de Chile, particularmente en las regiones de Ñuble y Biobío, donde al menos 16 personas perdieron la vida, según reportó el ministro de Seguridad Pública, Luis Cordero. Las autoridades informaron que las víctimas fueron halladas en las zonas directamente afectadas por los incendios, que se desataron el sábado y, hasta el momento, obligaron a evacuar a unas 30.000 personas. El Sistema de Alerta de Emergencia (SAE) emitió entre 87 y 88 notificaciones dirigidas a los residentes para alertar sobre el peligro inminente.
La comuna de Penco, ubicada en la región de Biobío a unos 500 kilómetros al sur de Santiago, figura entre las áreas más afectadas. De acuerdo con el director regional de la Corporación Nacional Forestal (Conaf) Biobío, Esteban Krause, hasta ahora se han quemado aproximadamente 5.000 hectáreas en esta localidad. Paralelamente, la región de Ñuble enfrenta la amenaza de nueve focos activos que han consumido más de 4.000 hectáreas, según los últimos informes de Conaf.
Ante la gravedad de la situación, el presidente Gabriel Boric decretó Estado de Catástrofe en las zonas golpeadas por el fuego y decidió suspender su agenda para viajar personalmente al lugar, con la intención de coordinar y reforzar las acciones de emergencia. Así lo comunicó el ministro del Interior, Álvaro Elizalde, subrayando la importancia de la presencia del mandatario en terreno. José Antonio Kast, presidente electo, enfatizó la necesidad de dejar de lado cualquier interés político y centrar los esfuerzos en mitigar el desastre y apoyar a las comunidades afectadas mientras prepara el anuncio de su gabinete.
El gobernador de Biobío, Sergio Giacaman, comparó la catástrofe con el devastador terremoto de 2010, resaltando la magnitud de la tragedia para la región, donde se confirmaron 15 de los 16 fallecimientos. Las difíciles condiciones meteorológicas, en particular las altas temperaturas y la presencia del “viento Puelche”—un flujo cálido y seco que complica las labores de extinción—, han agravado el avance de las llamas. Alicia Cebrián, directora del Servicio Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres (Senapred), describió la situación como extremadamente desafiante.
Históricamente, Chile ha sido vulnerable a los incendios forestales debido a su topografía, sus abundantes bosques y el clima regional. Sin embargo, expertos citados en el informe reconocen que el cambio climático, la persistente megasequía y la expansión de la llamada “interfaz urbano-rural”—áreas donde las edificaciones se mezclan con vegetación inflamable—han intensificado la frecuencia y severidad de estos siniestros desde 2010. Un punto de quiebre se produjo en 2017, cuando las llamas arrasaron con casi 600.000 hectáreas en el centro-sur del país, lo que forzó la revisión de los sistemas de medición. No obstante, la peor tragedia ocurrió en febrero de 2024 en Valparaíso, con un saldo de 136 muertes relacionadas al fuego, marcando un precedente doloroso en la historia reciente del país.
¿Qué es el “viento Puelche” y cómo afecta los incendios en Chile?
Este fenómeno climático, citado por autoridades como uno de los mayores obstáculos para el control de los incendios forestales, consiste en una corriente de aire seco y cálido que sopla desde la cordillera de los Andes hacia los valles y la costa. Su intervención incrementa las temperaturas y reduce la humedad en el ambiente, creando condiciones altamente propicias para la propagación rápida del fuego y dificultando el trabajo de los equipos de emergencia. Comprender la influencia del viento Puelche resulta fundamental para anticiparse a los riesgos y planificar la respuesta ante futuros eventos similares en la región.
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