Con 830 decesos en las 24 horas del lunes, el balance total de fallecidos en ese país se sitúa en 80.352, según el recuento publicado por la Universidad Johns Hopkins.

Estados Unidos había registrado el día anterior 776 muertes por coronavirus, según las cifras que se actualizan continuamente, lo que representaba una esperanzadora recuperación. Sin embargo, es muy pronto para decir que estas cifras indican una desaceleración de la tendencia real.

Estados Unidos, según cifras oficiales, es el país más afectado tanto por el número de muertes como por el número de casos (sin tener en cuenta el tamaño de su población).

En la ciudad de Nueva York, con cerca de 20.000 muertes, se han registrado una cuarta parte de los decesos reportados. Los Centros de Prevención y Control de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) advirtieron el lunes que el número de muertes de Nueva York podría estar subestimado por varios miles.

La barreta de los 50.000 fallecidos fue superada hace dos semanas, el 24 de abril, en Estados Unidos y se espera que para el 30 de mayo Estados Unidos registre 103.000 muertos, según un promedio de 20 modelos epidemiológicos realizados por investigadores de la Universidad de Massachusetts.

Si bien la epidemia está disminuyendo en la ciudad de Nueva York, han aparecido nuevos brotes en otros lugares, como en la capital, Washington. También se han diagnosticado en el país más de 1,34 millones de casos de covid-19, según la Universidad Johns Hopkins.

“Hemos desarrollado una capacidad de pruebas que no tiene parangón en el mundo”, dijo Trump el lunes en la Casa Blanca, señalando que se han realizado “nueve millones” de test en el país.