Aunque la pareja intentó mantener una distancia prudente con sus 11 hijos en la casa, al final todos los menores (cuyas edades están entre los 18 meses y los 15 años) terminaron contagiados, informó La Vanguardia.

El medio agregó que el coronavirus afectó más que todo a Irene y a José María, pues tuvieron “fuertes bajones físicos” que ciertos días hasta les impidieron salir de la cama.

Los 13 tuvieron que quedarse confinados en casa —una de 170 metros cuadrados con 4 habitaciones y 3 baños— para evitar que otras personas resultaran con COVID-19, indicó el periódico español.

“Los [niños] mayores nos están ayudando de manera bárbara y han tenido una madurez y una responsabilidad que te sorprende. No les hemos tenido que explicar mucho, en seguida lo entienden”, manifestó José María a El Norte de Castilla, sobre cómo viven todos juntos en la misma casa.

El padre de familia añadió a ese diario que solo uno de ellos tiene permiso para salir de la casa: el niño de 14 años. Él, según el testimonio de José María, puede ir a la droguería para comprar paracetamol y está a cargo de sacar la basura; todo esto lo hace con tapabocas y guantes.

El hombre señaló al mismo medio que el menor también está “de emisario”:

“Cuando nos traen compra a veces nos la meten en el garaje y entonces baja mi hijo y recoge las bolsas. Otras veces la dejan en el ascensor y él sale a recogerla”.

De acuerdo con La Vanguardia, todos los miembros de esta familia se recuperaron del coronavoris; aun así, permanecen en aislamiento.

“Nos ha dicho el médico que en nuestro caso, con la carga viral tremenda que debemos tener en casa, seguramente tendremos que estar una semana más o dos en reclusión absoluta”, concluyó José María.