El Instituto Nacional de Geofísica y Vulcanología (INGV) subrayó que el volcán estaba en proceso de “proyección activa” de lava en fusión y cenizas.

La erupción comenzó el jueves, y aunque bajó de intensidad, sigue representando un problema de seguridad para quienes suben por los flancos del volcán, que culmina en 3.295 metros de altura.

La última erupción del Etna ocurrió en diciembre.

Esta nueva erupción no parece ser una amenaza para las zonas habitadas cercanas ni por el aeropuerto de la ciudad de Catana.