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Un mes después del fallido intento de golpe de Estado contra el presidente Patrice Talon, quien entregará el poder tras las elecciones presidenciales de abril, casi nueve millones de benineses fueron llamados a las urnas este domingo 11 de enero para las elecciones legislativas y municipales.
Ni la continuidad del Estado ni el calendario electoral se vieron comprometidos durante este intento de golpe de Estado perpetrado por un pequeño grupo de militares el 7 de diciembre, que fue frustrado ese mismo día.
Los colegios electorales abrieron con calma y la votación se celebró sin grandes retrasos, más allá de algunas demoras en la capital económica, Cotonú, y de la sureña ciudad de Abomey-Calavi, según las agencias AFP y EFE.
“Vengo a votar temprano para no tener que lidiar con las multitudes del mediodía que salen de la iglesia”, aseguró Adéline Sonon, restauradora de 32 años, después de cumplir con su deber cívico en la escuela Sainte Rita de Cotonú.
“Me levanté temprano porque hay que venir a votar pronto. Estoy orgullosa, porque todo ciudadano debe cumplir con su deber cívico”, explicó a EFE Ines Assogba, después de salir de uno de los centros de votación de la mayor ciudad del país.
Una campaña sin grandes actos
Las elecciones parlamentarias, celebradas en una sola vuelta, elegirán a los 109 miembros de la Asamblea Nacional, y la coalición presidencial, compuesta por tres partidos –Unión Progresista para la Renovación (UPR), el Bloque Republicano (BR) y el Movimiento de Élites Comprometidas por la Emancipación de Benín (Moele-Bénin)–, espera consolidar su mayoría actual. Cuenta con 81 escaños, frente a los 28 del principal partido de la oposición, Los Demócratas (LD).
Esa formación tiene mucho en juego en los comicios legislativos, ya que son los únicos en las que pueden participar: sus candidaturas para las elecciones municipales fueron rechazadas, al igual que la de su candidato presidencial para abril, debido a no haber presentado la cantidad mínima de firmas de patrocinio exigido por la ley electoral.
Otro gran reto para este partido, que ha experimentado divisiones internas en los últimos meses, es alcanzar el umbral del 20% en cada uno de los 24 distritos electorales del país, requisito indispensable para asegurar escaños en la Asamblea Nacional.
En tanto, en las elecciones municipales se elegirán 1.815 concejales, pero, sin LD, solo participan tres formaciones: UPR, BR y la Fuerza Cauris por un Benín Emergente (FCBE), un partido que también disputará las legislativas, se describe de oposición moderada y cuenta con un acuerdo con las otras dos fuerzas que le permitiría acceder a escaños aún sin alcanzar el umbral requerido.
La campaña se desarrolló sin grandes actos, y la mayoría de las agrupaciones optaron por estrategias de base, incluyendo la campaña puerta a puerta. Las elecciones parlamentarias anteriores registraron una baja participación electoral, con tasas del 27% en 2019 y del 37% en 2023.
Las autoridades establecieron una veda electoral para garantizar el proceso, en la que se prohibieron manifestaciones públicas, cerraron algunos mercados, se suspendió la venta de bebidas alcohólicas y se restringió el tráfico en algunas carreteras, aunque, a diferencia de otras elecciones, las fronteras terrestres permanecieron abiertas.
“Garantizar un voto libre, transparente y seguro”
Tras emitir su voto en Cotonú, el presidente Patrice Talon destacó que “la gente salió a votar” y que “todo se está desarrollando muy bien desde el inicio”. “Hoy es el comienzo de una vida mejor. Lo mejor está por venir. Mañana será aún mejor”, aseguró a la prensa.
“Se han tomado todas las medidas para garantizar unas elecciones libres, transparentes y seguras. Ninguna ambición política puede justificar la violencia ni poner en peligro la unidad nacional, pilar fundamental del desarrollo del país”, añadió, por su parte, Sacca Lafia, presidente de la Comisión Electoral Nacional Autónoma (CENA), que será la encargada de proclamar los resultados definitivos.
El pueblo de Benín se enfrentará a un año electoral intenso con las elecciones presidenciales de abril, en las que el ministro de Finanzas, Romuald Wadagni, sucesor designado del presidente Talon, es el gran favorito.
Los diez años de Talon en el poder son regularmente elogiados por el desarrollo económico que Benín ha experimentado, con un fuerte crecimiento que lo respalda, mientras que sus detractores critican las restricciones a la oposición política y las reducciones de libertades civiles.
Con AFP y EFE
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