“La fuga de Carvajal es una gran vergüenza para el gobierno de España”, dijo el representante de Estados Unidos para los asuntos de Venezuela, Elliot Abrams, durante un evento en Washington.

“Teóricamente, estaba bajo arresto domiciliario”, agregó Abrams, y señaló que después de la “incomprensible” decisión de la justicia española de no conceder la extradición, el fallo fue revisado pero, “¡oh, sorpresa!”, cuando fueron a buscar a Carvajal a su casa en Madrid, “ya no estaba allí”.

“Es realmente una situación vergonzosa, por supuesto”, dijo Abrams. “Esperamos que la policía española lo rastree, lo arreste y luego lo extradite a Estados Unidos”.

La policía española dijo el miércoles que desconoce el paradero de Carvajal, exjefe de inteligencia militar del fallecido Hugo Chávez que fue despojado en Venezuela de su grado de general en febrero por desconocer la autoridad del dictador Nicolás Maduro y reconocer, en cambio, como presidente encargado al líder opositor Juan Guaidó.

Acusado de “actos de traición a la patria”, Carvajal huyó a República Dominicana y luego a España, donde fue detenido en abril, a pedido de Estados Unidos. A mediados de septiembre fue liberado luego de que una sala de la Audiencia Nacional de España denegara la extradición, decisión finalmente revertida el viernes pasado por un recurso de la fiscalía.

Carvajal fue inculpado de narcotráfico en 2011 por la fiscalía de Nueva York, lo cual él niega.

Según la acusación, Carvajal formó parte de un cartel que pretendía “inundar Estados Unidos de cocaína”, que también habría estado integrado por Chávez, fallecido en 2013 tras 14 años en el poder, entre otras altas autoridades venezolanas.

Estados Unidos, que encabeza la presión internacional para forzar la salida del poder de Maduro, a quien considera un “dictador”, prometió levantar las sanciones económicas contra militares venezolanos que reconozcan a Guaidó.

Pero Abrams destacó que el caso de Carvajal es diferente, ya que el gobierno estadounidense puede revertir una sanción del Tesoro si hay un cambio de actitud, pero no así una acusación penal.

“Si usted trafica drogas a Estados Unidos, iremos detrás suyo”, advirtió.