De acuerdo con el jefe de Estado, esta medida restrictiva les permitirá controlar una vez más la propagación del coronavirus y disminuir los contagios, que han aumentado considerablemente en los últimos días.

“El brote circula por Francia a una velocidad que incluso las previsiones más pesimistas no habían anticipado. Hay que reconocer que, como todos nuestros vecinos, estamos desbordados por la aceleración repentina de la pandemia”, admitió Macron en su alocución televisiva diaria.

El mandatario, igualmente, enfatizó que los bares, restaurantes y negocios no esenciales cerrarán nuevamente. Sin embargo, a diferencia del confinamiento impuesto en marzo, las escuelas permanecerán abiertas.

“Las fábricas, las explotaciones agrícolas y las obras públicas seguirán funcionando como hasta ahora. La economía no debe pararse ni hundirse, pero si debemos fomentar el teletrabajo”, puntualizó.

Emmanuel Macron, por último, destacó que las fronteras interiores de Francia en el espacio europeo seguirán abiertas y, “salvo una excepción”, las exteriores se mantendrán cerradas, aunque los residentes en el extranjero podrán volver al país.

La nueva cuarentena, que irá hasta el próximo 1 de diciembre, será evaluada por el gobierno cada 15 días y decidirá, en caso de ser necesario, la aplicación de nuevas restricciones, o si la situación mejora, el levantamiento de algunos controles.