Jair Bolsonaro se sometió en los últimos dos meses a 3 exámenes para descartar que hubiera contraído el coronavirus y en todos dio negativo, según los resultados hechos públicos este miércoles por una decisión judicial.

Lo curioso es que esos análisis, cuyos resultados el mandatario se negaba a difundir a pesar de garantizar que habían dado negativo, fueron realizados bajo los seudónimos de Airton Guedes y Rafael Augusto Alves da Costa Ferraz, aunque en todos los casos figuran su cédula de identidad y número de registro fiscal.

La difusión de los resultados fue ordenada por el magistrado Ricardo Lewandowski, quien determinó este miércoles que se le diera “amplia publicidad” a los exámenes, realizados en el Hospital de las Fuerzas Armadas de Brasilia.

Los resultados fueron exigidos ante la Justicia por el diario O Estado de Sao Paulo, bajo la alegación de que, por tratarse del jefe de Estado, tienen “interés público”, pese a que Bolsonaro argumentó a lo largo del proceso que eran de una exclusiva “índole privada”.

La demanda pasó por varias instancias judiciales hasta que llegó al Supremo y el magistrado Lewandowski aceptó los argumentos del periódico.

Los dos primeros exámenes en cuestión fueron realizados por el mandatario los pasados 12 y 17 de marzo, tras una visita oficial a Miami, donde se reunió con su homólogo estadounidense, Donald Trump, y luego de que más de la mitad de su comitiva, formada por unas 40 personas, diera positivo de COVID-19.

Los resultados de esos test fueron entregados la víspera al Supremo por la Abogacía del Estado, que este miércoles remitió al juez Lewandowski un tercer análisis, que también dio negativo.

Bolsonaro, uno de los gobernantes que más menosprecian la real gravedad de la pandemia en el mundo, se ha negado sistemáticamente a presentar los resultados de los análisis, alegando que ya ha dicho que el resultado fue negativo y que se trata de un asunto “privado”.

Uno de los argumentos esgrimidos por O Estado de Sao Paulo sobre el “interés público” de los exámenes era el hecho de que Bolsonaro, en los últimos meses, ha acudido a manifestaciones organizadas por sus partidarios a pesar de las restricciones a la circulación que han sido impuestas para intentar contener al coronavirus.

Bolsonaro ha violado en forma reiterada esas determinaciones y ha censurado las cuarentenas impuestas por gobernadores y alcaldes en el país por su impacto económico y convencido de que el “hambre mata más” que el COVID-19, que hasta ahora ha dejado en Brasil más de 12.400 fallecidos, con casi 180.000 contagios.

Aunque ha negado una y otra vez que hubiera tenido coronavirus, en alguna ocasión Bolsonaro insinuó que podría haber contraído la enfermedad sin saberlo.

Tal vez agarré ese virus en el pasado. Tal vez, tal vez, pero no lo sentí”, declaró, aunque también ha insistido en que “nunca” tuvo coronavirus.

Asimismo, en un pronunciamiento en cadena nacional hace casi dos meses, declaró que por “su histórico de atleta”, si llega a contraer el mal, sufriría apenas una “gripecita o un resfriadito”.