‘Valquiria’, un golpe de Estado que implicó a varios miles de militares y civiles, es el acto más conocido de resistencia contra el régimen de Hitler.

El 20 de julio de 1944, el oficial aristócrata Von Stauffenberg colocó un explosivo con temporizador oculto en su maletín durante una reunión en el cuartel general del Führer, “la Guarida del Lobo”, cerca de Rastenburg, actualmente conocido como Ketrzyn, en Polonia.

El intento de asesinato fracasó y el golpe fue detenido. Hitler resultó herido levemente y el coronel, que participó en la campaña africana del mariscal Rommel, fue fusilado esa misma noche junto con otros tres conspiradores.

“Los que actuaron el 20 de julio son un ejemplo para nosotros”, rescató la canciller Ángela Merkel, que hablará de nuevo el sábado en el Monumento a la Resistencia Alemana en Berlín.

Si bien en el extranjero es considerado un héroe indiscutible, como en la película protagonizada por Tom Cruise en 2008, el personaje continúa alimentando el debate en Alemania. Sus detractores le recriminan que su reconversión fue tardía, de simpatizante nazi a organizador del atentado.

Durante mucho tiempo fue considerado como un “traidor” en una sociedad aún impregnada por los años del nazismo, subraya Johannes Tuchel, director del Monumento, en el diario berlinés TAZ.

“Para nosotros, Stauffenberg era un cobarde, que no utilizó una pistola sino un explosivo con temporizador para salir indemne”, recuerda Kurt Salterberg, un soldado presente el día del ataque, en una entrevista para Frankfurter Allgemeine Zeitung. Pero en aquel entonces, “un simple soldado no sabía nada de las atrocidades de los nazis”, admite.

Hubo que esperar a los años 1980 para que la resistencia al nazismo fuese realmente reconocida. El atentado del 20 de julio, así como el destino de los estudiantes del grupo “la rosa blanca”, decapitados por haber distribuido octavillas contra el régimen, se convirtieron en símbolos.

Los historiadores, no obstante, se muestran cautos. “Aparte de algunas excepciones, no eran demócratas convencidos”, recordó el historiador Herfried Münkler en una tribuna para la radio regional NDR. Más bien defendían una visión elitista, antipluralista, “una imagen muy alejada de una sociedad abierta y democrática”, resume su homólogo Gerd Ueberschär, en un libro publicado recientemente.

Por si fuera poco, hace un año, el partido Alternativa para Alemania (AfD) se mostró con un retrato del coronel que recuerda que “la desobediencia civil y la reflexión crítica son deberes del ciudadano”.

Así recreó la película de 2008 el atentado a Hitler, que también tuvo otra versión denominada ‘Stauffenberg’, en 2004: