Además de ser un empresario prominente, Zhiqiang es conocido por hablar de temas como la censura y otros temas sensibles, no volvió a aparecer en público desde marzo, cuando publicó un texto en el que criticaba a Xi Jinping y le llamaba “payaso”, señala el diario británico The Guardian.

Por su parte, el medio alemán Deutsche Welle informó que el procesado se declaró culpable de abusar de su poder y causar pérdidas millonarias a empresas estatales, como la inmobiliaria Huayuan Real Estate Group, de la cual Zhiquiang fue presidente desde 1993.

La corte, según el medio, dijo que Ren aprovechó su posición dentro del Partido Comunista Chino (PCCh) para malversar fondos públicos y enriquecerse de manera ilícita por el equivalente a 2,9 millones de dólares; también se le señala de haber recibido sobornos por 180.000 dólares.

El expresidente de la firma inmobiliaria decidió no apelar la sentencia, que también incluye una multa que llega a 620.000 dólares, indica el portal alemán.

El portal de Europa Press menciona que el inicio del proceso contra el magnate coincide con la publicación del texto en el que critica al presidente de China por el manejo del coronavirus, aunque no sugiere que la sentencia tenga que ver con ese hecho.

The Guardian publica las palabras con las que el ahora prisionero se refirió al presidente Xi Jinping el pasado 23 de febrero: “Hay crisis de gobernanza en el partido (…) no se trata de un emperador luciendo sus nuevo traje, sino un payaso desnudo que insiste en seguir siendo emperador”, dice, en referencia al cuento del escritor danés Hans Christian Andersen ‘El nuevo traje del emperador’, en el que un monarca se deja timar de unos ladrones que pretenden hacerle un traje invisible que solo verían los que le fueran fieles.

El diario británico tampoco dice que la crítica haya sido el motivo del encarcelamiento, pero recuerda que en 2016 el mismo empresario fue puesto en libertad condicional durante un año por criticar políticas de gobierno.

El diario The Print publica un artículo titulado ‘China es enemiga de la libertad de pensamiento y quiere que otras naciones hagan lo mismo’, en el que detalla cómo el régimen autoritario no es tolerante con sus críticos.