La comediante se hizo conocida en la industria del cine en 2012 al interpretar a ‘La gorda Amy’, en la película ‘Ritmo perfecto’. Desde ese entonces ha hecho papeles en los que resalta por su esbelta figura que, según ella, la ha encasillado en ese tipo de personajes, algo que no le molesta, pero que cree es momento de cambiar, comentó en una entrevista con The Sun.

La australiana explicó que para muchos en la industria del cine sus curvas se acomodan al tipo de caracterización humorística que ella maneja, por lo que en repetidas ocasiones se le prohibió adelgazar e incluso se le llegó a ofrecer grandes cantidades de dinero para seguir con unos kilos extras.

“Cumplí 40 años el pasado marzo, así que pensé que ya basta, este va a ser el año en el que me concentraré mucho más en mi salud. La prioridad no es tanto la de perder peso como la de cambiar los hábitos de mi día a día”, mencionó en su conversación con el periódico británico.

También contó que desde que tomó esta decisión ha logrado bajar 18 kilos y se siente feliz por el cambio que ha tenido tanto emocional como físico, a pesar de esto no tiene una meta específica de cuanto quiere bajar, pero seguirá con estos nuevos hábitos en su vida dándole prioridad a esta por encima de su carrera.