Escrito por:  Redacción Economía
Abr 11, 2026 - 3:59 pm

En Colombia, el crecimiento en ventas estaría dejando de ser una señal de estabilidad para muchas pequeñas y medianas empresas. Detrás de ese aumento en ingresos aparece un problema cada vez más frecuente: la presión sobre la liquidez, impulsada por la necesidad de financiar a los propios clientes para concretar negocios.

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En la práctica, numerosas compañías están ofreciendo plazos de pago de 30, 60 o hasta 90 días, en un contexto marcado por mayores costos operativos, ajustes tributarios recientes y el incremento del salario mínimo para 2026. Esto ha trasladado el peso del financiamiento directamente a sus cajas.

“Hoy hay empresas creciendo en ventas, pero quebrándose en caja. Están financiando a sus clientes sin darse cuenta, y ese es el riesgo más subestimado del mercado hoy”, explicó Nicolás Villa, CEO de Platam, al describir una tendencia que se repite en distintos sectores.

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El fenómeno no es menor si se tiene en cuenta el peso de estas empresas en la economía. De acuerdo con el DANE, las MiPymes representan el 99 % del tejido empresarial y crean cerca del 79 % del empleo en el país. Aun así, más del 60 % enfrenta problemas recurrentes de flujo de caja, según cifras de la Asobancaria.

El panorama se agrava con un acceso más limitado al crédito tradicional. Las condiciones más exigentes y las tasas elevadas han reducido las opciones de financiamiento externo, lo que obliga a muchas empresas a sostener su operación con recursos propios. Así, mientras los ingresos se aplazan, los gastos siguen siendo inmediatos.

Cuáles son los sectores más afectados

En sectores como comercio, construcción y manufactura, la situación es más evidente. Empresas que logran concretar contratos relevantes deben asumir costos de producción o inventario desde el inicio, pero reciben los pagos meses después, provocando un desbalance que debilita su estabilidad.

“Dar crédito no está mal; lo que está mal es usarlo sin control. Cuando una empresa depende de que le paguen sin haber estudiado bien el riesgo que corre, pierde el control de su negocio”, agregó Villa, al advertir sobre el impacto de estas decisiones.

Frente a este escenario, empiezan a tomar fuerza nuevos modelos de financiamiento que buscan intervenir desde el momento de la venta. A diferencia de herramientas tradicionales como ‘factoring’ o ‘confirming’, estas alternativas permiten que el proveedor reciba el pago inmediato, mientras el comprador accede a plazos, integrando el crédito dentro de la transacción.

El mensaje de fondo es claro: en un mercado donde vender a crédito se volvió habitual, la verdadera diferencia ya no está en el volumen de ventas, sino en la capacidad de convertirlas en efectivo. Sin liquidez, el crecimiento deja de ser una ventaja y pasa a convertirse en un riesgo que muchas empresas no pueden sostener.

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