El panorama para dos de las cadenas más tradicionales de alimentos en Colombia ha dado un giro esperanzador. Café OMA y Presto, que durante décadas han sido referentes en el consumo de café y hamburguesas en el país, han logrado radicar formalmente sus acuerdos de reorganización empresarial. Esta noticia, revelada en primicia por Caracol Radio, marca el fin de la incertidumbre sobre una posible quiebra y establece una hoja de ruta clara para su recuperación financiera.
Las compañías, operadas por las sociedades Restcafe S.A.S. (OMA) y Franquicias y Concesiones – Frayco S.A.S. (Presto), se encontraban bajo el cobijo de la Ley 1116 de 2006 desde julio de 2023. Tras meses de negociaciones con sus acreedores, se establecieron plazos diferenciados para el pago de sus millonarios pasivos.
En el caso de Presto, la marca de hamburguesas que cuenta con 118 puntos de venta y genera 683 empleos directos, el acuerdo tendrá una duración de 7 años. Durante este periodo, la empresa se compromete a sanear sus deudas, las cuales ascienden a aproximadamente $104.000 millones de pesos. El objetivo es recuperar el flujo de caja sin sacrificar la calidad del servicio ni cerrar sus locales emblemáticos.
Por su parte, Café OMA, pionera en el concepto de café gourmet en Colombia, tendrá un plazo de 10 años para cancelar sus obligaciones financieras. Con 91 locales distribuidos en todo el territorio nacional y una nómina de 471 colaboradores, la empresa arrastra pasivos cercanos a los $114.000 millones de pesos. El acuerdo le permite a OMA reorganizar sus relaciones crediticias y comerciales bajo la supervisión de la Superintendencia de Sociedades.
El declive financiero de ambas cadenas, de propiedad del fondo costarricense Mesoamérica, no fue un hecho aislado, sino el resultado de una “tormenta perfecta” económica que ha golpeado al sector de la restauración en Colombia. Factores como la inflación desbordada, el aumento en el costo de los insumos (especialmente la carne y el café de exportación) y una contracción en el consumo de los hogares llevaron a las sociedades a declararse en insolvencia a mediados del año pasado.
El superintendente de Sociedades, Billy Escobar, ha sido enfático en que estos procesos de reorganización no son el paso previo al cierre, sino una herramienta de protección al empleo. “Buscamos el salvamento y fortalecimiento a través de un acuerdo que permita regularizar las deudas, salvaguardando el empleo e impulsando la economía”, señaló el funcionario en su momento, destacando que ambas marcas siguen siendo viables y competitivas en el mercado.
La confirmación de este acuerdo trae alivio no solo a los dueños, sino a las 1.154 familias que dependen directamente de estas operaciones. Mantener abiertos más de 200 puntos de venta es una señal positiva para los centros comerciales y zonas de alto tráfico donde estas marcas son “anclas” fundamentales de consumo.
A diferencia de otros casos recientes de liquidación en el sector gastronómico, Café OMA y Presto han logrado convencer a sus acreedores de que su modelo de negocio aún tiene futuro. La estrategia ahora se centrará en la eficiencia operativa y en mantener la lealtad de un consumidor colombiano que ha crecido con estas marcas.
Con la radicación de este documento, solo resta la confirmación final por parte de la Superintendencia para que los cronogramas de pago empiecen a correr oficialmente. Es un mensaje de resiliencia para el sector empresarial: incluso con deudas que suman más de 218.000 millones de pesos, la estructura legal de reorganización permite que los íconos del comercio local sigan en pie.
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