Desde el inicio de la cuarentena en todo el mundo, los sectores de oficinas en las grandes ciudades quedaron desolados, como en Canary Wharf, en el este de Londres, La Défense al oeste de París o el de Chapinero, en Bogotá.

Con la reanudación gradual del trabajo, el futuro de estas zonas es el que podría estar en juego debido a la incertidumbre de cuándo se dará vía libre nuevamente a los trabajadores para que regresen a las oficinas en edificios, símbolos del capitalismo moderno y del poder de las multinacionales. 

Jes Staley, directivo del banco británico Barclays, cuyos imponentes y lujosos locales se encuentran en Canary Wharf, cree que “poner a 7.000 personas en un edificio podría ser cosa del pasado”.

“Encontraremos formas de operar a distancia durante mucho tiempo”, indicó el empresario, basándose en la mentalidad de muchos ejecutivos de multinacionales que constatan “el éxito del teletrabajo durante la pandemia”.

La red social estadounidense Twitter, por su parte, está planteándose permitir que algunos empleados trabajen desde casa de forma permanente.

“Esta pandemia ha demostrado que la tecnología permite trabajar a distancia. Creo que la verdadera revolución vendrá de un cambio en la mentalidad de los gerentes sobre cómo pensar en la flexibilidad”, manifestó Cydney Roach, ejecutiva de la consultora estadounidense Edelman, y agregó que es difícil saber en qué desembocará la situación actual en la que, según ella, los empleados tendrán que participar para buscar soluciones.