Héctor Garzón, quien hasta este sábado 13 de junio fue administrador de uno de los puntos de venta de la empresa, destacó en Semana que desde que llegó la pandemia al país no tuvieron la capacitación necesaria para hacerle frente y que por el contrario, solo les dijeron que tenían que usar tapabocas; además, contó que en vez de adecuar la prestación del servicio, lo único que hizo la cadena de restaurantes fue cargarlos con más trabajo y menos pago.

Según dijo Tatiana Ramírez en la revista, otra de la empleadas de Alitas Colombianas, los directivos de la empresa tuvieron la idea (para bajar costos) de tener a un solo trabajador por restaurante, propuesta que para ellos se hacía imposible por el riesgo que esto representaba para la salud; sin embargo, para ayudarle a la empresa, fueron ellos mismos los que propusieron una disminución de salario, solicitud que aceptó la compañía.

El trato entre trabajadores y la empresa consistía en reducir los sueldos de administradores y jefes de cocina de más de 1’400.000 pesos a solo el salario mínimo con la condición de que solo fuera por un mes (abril), pero para su sorpresa, de acuerdo con el medio, el restaurante siguió pagándoles lo mismo argumentando que “si no les así, tenemos cien personas más afuera esperando”.

Todo esto se sumó a varias irregularidades que también denunciaron los afectados, como el no pago de la EPS, no pago de las propinas desde el comienzo de la cuarentena y reducción de capital en su fondo de empleados pese a los respectivos descuentos en la nómina, hechos por los que salieron a protestar en frente de uno de las sucursales de Alitas Colombianas, agregó Semana.

Después de que los directivos del restaurante les dijeran que querían conciliar para que se acabara la protesta, los seis empleados recibieron sus cartas de despido sin justa causa, hecho del cual, hasta el momento, Alitas Colombianas no se ha pronunciado pese a que emitió un comunicado a través de redes sociales, añadió el medio.