Lo interesante del enfoque de Santa en su columna del diario económico es que visibiliza la relación que hay entre el sector de la educación universitaria y el sector laboral, algo que, si bien puede resultar obvio, no siempre es tomado en conjunto por los analistas.

Así, después de dar el dato preocupante de que ese ingreso de estudiantes ha disminuido 7% en los dos últimos años, “con tendencia a aumentar”, Santa recomienda a las empresas “desarrollar urgente una estrategia para la retención de empleados de alto desempeño, potencial y experiencia; también, para la atracción de nuevos talentos”, porque, según él, “la competencia por gente buena es cada vez más dura y será cada vez más agresiva”.

“La evidencia nos muestra que habrá menos jóvenes profesionales en el mundo laboral y que la competencia del mercado internacional es, para muchos, más atractiva”, agrega Santa, y expone tres razones principales por las que se ha caído la matrícula de estudiantes nuevos en las universidades.

  1. Decrecimiento de la población colombiana, “que ya es una tendencia evidente e indiscutible y que se refleja en cifras como las de ingreso a los colegios”.
  2. Tendencia de los ‘millennials’ de adquirir competencias puntuales para desarrollar sus propios emprendimientos, o potenciar su talento para incursionar en áreas como las expresiones artísticas y deportivas.
  3. Fuga, a mercados de otros países, de 50.000 profesionales anualmente, “pues los salarios en Colombia están lejos de países como Estados Unidos, Australia, Francia, Reino Unido, España y Sur África, en orden de mayor a menor pago”.

Después, Santa da otro dato preocupante: “Hoy los procesos de búsqueda de talentos ya están experimentando dificultades, pues el 53% de las empresas grandes, el 44% de las empresas medianas y el 38% de las empresas pequeñas manifiestan dificultades en llenar las vacantes”.

Por eso, recomienda erradicar de las empresas discursos y comentarios como que “los empleados deben estar muy agradecidos con la empresa, que los ‘millennials’ son especímenes raros que se pueden retener solo con un saloncito de esparcimiento en la oficina, que los mayores de 55 años ya no sirven y que la gente joven no necesitan filiación con su grupo de trabajo”.

Propone, en cambio, “generar nuevas aproximaciones respetuosas, inteligentes y pertinentes”, y ser conscientes de que “jefe que deja ir el talento, está erosionando valor y poniendo en riesgo la institución”.