Tras casi dos semanas de manifestaciones, algunas empañadas por problemas de orden público y una tensa relación entre el Gobierno y diferentes sectores sociales, que aunque están conversando, no han dado nada de resultados hasta el momento, iniciarán las negociaciones del que será el salario mínimo de los colombianos para el próximo año.

El ambiente es hostil entre las dos partes; por un lado, los empresarios están diciendo que debido a la incertidumbre de estos días y la millonada que han perdido por las marchas, no puede haber mucha expectativa sobre el aumento, y que va a ser complicado ser o no bondadoso con el porcentaje que se determine, indicó Noticias Caracol.

“Estamos en una temporada atípica que va a impactar la negociación. Tomar buenas decisiones va a ser complicado”, dijo Rosmery Quintero, presidente de la Asociación Colombiana de las Micro, Pequeñas y Medianas Empresas (Acopi), al medio.

Del otro lado están las centrales obreras y sindicales, quienes se sienten fortalecidas por lo que ha venido pasando en Colombia, y el apoyo que han recibido de la ciudadanía; ellos confían en que de la negociación saldrá una solución a lo que han venido reclamando, añadió el noticiero.

“Es un debate que va a tener que ver muchísimo con una economía que está en crisis, y con un desempleo que está aumentando”, afirmó Diógenes Orjuela, presidente de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT).

Un dato importante que tienen que tener en cuenta por Ley las partes, es el resultado de la productividad laboral de este año, cifra que según el ministro de Comercio, Industria y Turismo, José Manuel Restrepo, es de 8,83 millones de pesos por colombiano, la más alta en los últimos cuatro años, indicó El Tiempo.

En caso de que la mesa de negociación se levante y no haya definido un porcentaje de incremento del salario de los colombianos, que actualmente es de 828.116 pesos al mes (sin subsidio de transporte), el presidente Iván Duque tiene la facultad, por Ley, de emitir un decreto con la decisión unilateral.