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El Banco de la República de Colombia informó en su boletín más reciente que el saldo total de la deuda externa del país alcanzó los US$246.801 millones al cierre de diciembre de 2025. Esta cifra representa el 53,8% del Producto Interno Bruto (PIB) nacional. El aumento frente al año anterior fue de US$25.848 millones, lo que equivale a un crecimiento del 4,9% respecto a diciembre de 2024.
El mayor peso del endeudamiento externo recayó en los compromisos a largo plazo, los cuales constituyen el 86,1% del total, es decir, obligaciones con vencimientos superiores a un año. El restante 13,9% está distribuido en deuda de corto plazo, que se paga en un año o menos. Según el informe oficial, el incremento en el saldo de la deuda externa durante 2025 se debió principalmente a un mayor uso de financiamiento externo a largo plazo, que creció en US$24.086 millones, acompañados por un alza de US$1.763 millones en las obligaciones de corto plazo.
Colombia utiliza principalmente préstamos y la emisión de bonos para financiar su deuda externa. El sector público mantiene la mayor parte de ese endeudamiento, con una participación del 61,9% del total, lo que equivale a US$152.747 millones o el 33,3% del PIB. Este sector experimentó un incremento de US$20.307 millones en comparación con 2024, impulsado en gran medida por nuevas obligaciones de largo plazo y ligeros aumentos en las de corto plazo.
La estructura de acreedores refleja que el aumento se debió sobre todo a la adquisición de bonos extranjeros, por un valor de US$17.833 millones, además de préstamos con la banca comercial y acuerdos bilaterales. Sin embargo, se registró una disminución de US$2.142 millones en obligaciones con organismos internacionales. En cuanto a la distribución interna del sector público, el Gobierno Nacional representa el 76% de la deuda, mientras que las entidades descentralizadas y otros organismos públicos tienen participaciones menores del 16% y 8% respectivamente.
La participación de los distintos tipos de acreedores muestra que el 65% del financiamiento proviene de títulos de deuda, como bonos internacionales y Títulos de Tesorería (TES) adquiridos por inversionistas no residentes, el 21% corresponde a préstamos multilaterales y el 14% a créditos bilaterales y de instituciones financieras. Es relevante que el 96% de la deuda pública externa corresponde a entidades no bancarias del sector público.
Respecto al costo total del servicio de la deuda pública externa de largo plazo —es decir, la suma de pagos tanto de capital como de intereses— en 2025 este alcanzó los US$19.505 millones, superando en US$3.072 millones el monto pagado el año anterior. De este total, US$12.988 millones correspondieron al pago de capital y US$6.517 millones al pago de intereses. La tasa de interés promedio de la nueva deuda pública externa se ubicó en 6,1% anual, menor al 7,8% registrado el año previo, lo que evidencia una reducción en el costo promedio del endeudamiento externo del sector público.
Por otra parte, la deuda externa del sector privado finalizó el año en US$94.054 millones, equivalente al 20,5% del PIB nacional. Dentro de este segmento, el 87,4% corresponde a empresas del sector no bancario, mientras que las entidades del sector financiero representan el 12,6%.
Estos datos del Banco de la República permiten una mirada más detallada a la estructura, evolución y costo de la deuda externa colombiana y reflejan la importancia de su monitoreo para el balance macroeconómico nacional y la sostenibilidad futura de las finanzas públicas.
¿Cómo se determina la tasa de interés promedio de la deuda externa?
La tasa de interés promedio de la deuda externa es un indicador fundamental para evaluar el costo financiero de los compromisos internacionales que asume un país. Según los reportes del Banco de la República, este dato resulta del promedio ponderado de las tasas pactadas al adquirir nuevas obligaciones, tanto en bonos como en préstamos de distintas fuentes.
Esta tasa refleja el grado de confianza de los inversionistas en la estabilidad macroeconómica y la capacidad de pago futura de Colombia. Un descenso en el promedio, como el registrado en 2025 respecto a 2024, sugiere condiciones externas, internas o de gestión crediticia más favorables para el país, lo que implica un alivio para el presupuesto nacional y menores presiones sobre los recursos públicos destinados al pago de la deuda.
* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
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