El Gansito, el producto estrella que ha endulzado la vida de millones de colombianos, quedó envuelto en una agria polémica tras el reciente informe de la sección “¿Qué tal esto?” de Noticias Uno. La investigación, impulsada por la ONG internacional Sinergia Animal, puso en evidencia las condiciones en las que vivirían las gallinas que ponen los huevos para los bizcochos de Ramo.
Imágenes que contrastan con la tradición. Mientras la publicidad de la marca resalta la unión familiar y la tradición, el video revelado por el noticiero muestra una realidad distinta en las granjas ubicadas en Cachipay. Según la denuncia, las aves están confinadas en “jaulas de batería”, un sistema que ya está prohibido en la Unión Europea por ser considerado cruel, ya que impide que los animales realicen comportamientos básicos como estirar las alas.
La preocupación de los consumidores en redes sociales no se ha hecho esperar. Muchos se preguntan si el compromiso de bienestar animal de la empresa es real o si solo se trata de una estrategia de mercadeo. La ONG asegura que, a pesar de los reclamos, la marca no ha dado una respuesta clara sobre cuándo dejará de usar huevos provenientes de este sistema de hacinamiento.
Ramo se defiende asegurando que cumple con la legislación colombiana vigente. De hecho, la compañía presentó una certificación del ICA con fecha de noviembre de 2025 que valida sus procesos de bienestar animal bajo los estándares locales actuales. El problema, según los activistas, no es que Ramo esté incumpliendo la ley, sino que la ley colombiana permite prácticas que la ciencia moderna ya considera crueles.
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