El exterminio total de la producción y tráfico acabaría con varios problemas sociales del país, pero también sería un gran golpe para las millonarias transacciones legales que se alimentan de los réditos de este negocio ilícitoseñala en su artículo de opinión titulado ‘Cocalombia’.

Al bajar “la carestía porque ya no habría dineros calientes circulando en la economía”, ironiza la columnista, sufriría un duro revés el mercado de los autos, zapatos, carteras y relojes de lujo. Esto significaría, según su opinión, un duro golpe para almacenes como los del  Centro Comercial Andino (Bogotá).

“Quebrarían la mitad de los almacenes del Centro Andino con sus carteras Louis Vuitton de 15 millones de pesos, sus zapatos Ferragamo de 6 millones y sus relojes Rolex de 150 millones de pesos”.

Con el fin del negocio de la coca, continúa, el país entraría en una “megarrecesión económica, que se traduciría en cientos de locales cerrados y millones de desempleados”.

Así mismo, se verían afectados los negocios legales alrededor de los caballos de paso, las mansiones, fincas de campo, cirugías estéticas, blanqueamientos dentales y extensiones de pelo “que causan furor en el mundo de los narcos”.

El planteamiento de Ochoa parte del supuesto de que un hongo como el Fusarium R4T (que actualmente amenaza plantaciones de banano en el país) pueda ser inventado para sustituir las erradicaciones manuales y el glifosato, y con él ponerle fin a la “mata maldita”.

Entonces, menciona Ochoa, se verían también efectos positivos pues caería la venta de sustancias para procesarla y el narcoturismo, así como todos los delitos que se generan alrededor del negocio

“Adiós al narcotráfico, adiós al tinglado Eln-Bacrim-disidencias-narcos, adiós a los carteles mexicanos e italianos, adiós guerras por el control del territorio, adiós a las casas de pique, adiós exterminio de indígenas y adiós exterminio de líderes sociales en ciudades y campos”, supone Ochoa en cuanto a los primeros efectos de la erradicación de la planta.