La revista reveló este fin de semana que la empresa estatal fabricó para el país centroamericano Galil SAR Córdova 13, calibre 5,56, cada uno por 1.290 dólares, es decir que se trata de un negocio de 10 millones de dólares, “una cifra casi inédita en las exportaciones de armas del país”.

Si bien los Galil son de origen israelí, ese país dejó de fabricarlos, por lo que Colombia (donde son el arma principal de la infantería) empezó a trabajar en mejorarlos “hasta el punto en que Indumil empezó a venderles repuestos a los propios israelíes”, agrega la publicación.

“El hecho de que Colombia hoy esté desarrollando y modernizando los Galil […] abre una ventana de oportunidad. Los cuerpos policiales en México, Costa Rica u Honduras, y los militares de Portugal y Sudáfrica aún utilizan estos fusiles”, sostiene Semana.

Además, el negocio con Guatemala se suma a la “mayor venta en la historia” de indumil: un contrato con Emiratos Árabes en 2017 y hecho efectivo el año pasado por el que la empresa estatal colombiana recibió 22,4 millones de dólares como pago por bombas MK 81 de 250 libras y MK 82 de 500 libras, lanzables desde aviones, precisa la revista.

“El negocio con los Emiratos Árabes impulsó las exportaciones bélicas colombianas a su punto máximo, 68.000 millones de pesos, frente a los 8.400 de 2017”, sigue la publicación. “Sumando los cuatro años anteriores, esos ingresos no alcanzan ni a la mitad de lo logrado el año pasado. Y con la reciente venta de los fusiles a Guatemala, Indumil podría conseguir un resultado similar este año”.

Sin embargo, las cosas no marchan de igual forma para Indumil en el mercado interno del país, porque el presupuesto del sector defensa ha caído en los últimos años y las Fuerzas Armadas, debido al desescalamiento del conflicto, disminuyen sus compras.

Informes financieros de Indumil citados por Semana dan cuenta de que “mientras que en 2014 el Ejército hizo compras por 72.000 millones de pesos, el año pasado solo llegó a 14.000 millones. La Fuerza Aérea, que en 2014 compró 7.600 millones de pesos, compró 1.187 en 2018. Es decir, las ventas de productos militares a nivel interno han dejado un hueco que se ve compensado con las recientes exportaciones”, afirma la publicación.

Pero la revista hace la salvedad en el sentido de que pese a que Indumil tiene en la fabricación de armas su línea más conocida, su verdadero negocio ha estado en la minería y la infraestructura: de los 585.000 millones en ingresos que tuvo el año pasado, solo el 15 % corresponde a productos militares.

“En ese periodo, a Indumil le entraron 250.000 millones de pesos por vender emulsiones y materiales como el Anfo a 19 empresas como Cemex o Argos, que lo usan para explotar canteras o para la minería a cielo abierto”, explica la publicación. “Los negocios con el sector de la infraestructura […] les significaron 42.500 millones de pesos, impulsados por el comienzo de nuevas concesiones viales de cuarta generación”.