Después de que se conociera que la salida de Carlos Queiroz de la Selección Colombia ya habría sido acordada entre las partes, varias voces importantes del periodismo nacional coincidieron en que, para los directivos de la Federación Colombiana de Fútbol, el favorito para suceder al portugués en el banquillo nacional era Reinaldo Rueda.

El técnico colombiano viene siendo bastante criticado por la prensa chilena y los últimos resultados que tuvo con la selección de ese país no fueron los mejores. Por eso, para periodistas y aficionados, la continuidad del caleño al frente de ‘La Roja’ era bastante incierta.

Sin embargo, este viernes el propio Rueda confirmó ante los medios de comunicación chilenos que continuará al frente de la selección y está pensando desde ya en las próximas fechas de las Eliminatorias, que se disputarán en marzo, para recomponer el camino del equipo rumbo al próximo Mundial, que por ahora empezó bastante regular.

Sobre el diálogo que tuvo con los directivos del fútbol chileno, Rueda declaró ante la prensa: “Fue una reunión con muchos cuestionamientos, con una evaluación de lo que han sido estas dos jornadas y la situación, que no es fácil, es sensible. Ya proyectando lo que es el inmediato futuro. Estamos en ese proceso de construcción de una selección que tiene irregularidades”.

Los medios de comunicación de ese país aseguraron que la continuidad de Rueda se debe a que la federación de fútbol chilena no tiene cómo pagarle al colombiano los 2,2 millones de dólares de indemnización que deberían darle en caso de que lo despidieran.

Así las cosas, los directivos de la Federación Colombiana de Fútbol deberán continuar su búsqueda del reemplazante de Carlos Queiroz. Por el momento, tanto en Colombia como en otros países del continente, se está especulando demasiado con algunos nombres, pero lo cierto es que los directivos del fútbol nacional estaban esperando qué pasaba con Rueda para ver si lo podían contratar o no. Parece ser que el anuncio del nuevo entrenador del combinado nacional podría demorarse más de lo pensado.