La Fiscalía General de San Isidro sumó además a dos profesionales a la lista de investigados en el expediente abierto para determinar las responsabilidades en la muerte de Diego Maradona, ocurrida a los 60 años, el 25 de noviembre pasado, en su casa de Tigre, norte de Buenos Aires.

Los nuevos investigados, citados a declarar el próximo jueves, son el coordinador de enfermeros y una médica designada por la empresa de medicina privada para coordinar la internación domiciliaria de Maradona en los días previos a su fallecimiento.

En la causa judicial abierta por homicidio culposo (involuntario) ya estaban siendo investigados el médico neurocirujano Leopoldo Luque y la psiquiatra Agustina Cosachov, que también atendían a Maradona, así como un psicólogo y dos enfermeros, una mujer y un hombre que estuvieron de guardia el día del deceso.

Los dos nuevos investigados estaban entre los participantes de un grupo de chat por WhatsApp donde los enfermeros reportaban las novedades sobre el paciente. Según informaciones de la prensa argentina, en esos mensajes se habrían referido a serios malestares que sufría en los últimos días el excapitán de la selección argentina y a diferencias entre los médicos tratantes.

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El jueves también deberán presentarse Gianinna (31) y Jana (24), dos de las hijas de Maradona, para ampliar sus respectivas declaraciones testimoniales en las que ambas habían señalado a Leopoldo Luque como el responsable de la atención de la deteriorada salud de Maradona.

El 8 de marzo se hará la junta médica convocada por la fiscalía, en la que participarán nueve peritos oficiales, entre ellos, los médicos legistas que presenciaron la autopsia y especialistas de varias disciplinas.

La autopsia reveló que la muerte de Maradona se produjo por “edema agudo de pulmón secundario a una insuficiencia cardíaca crónica reagudizada, con una miocardiopatía dilatada”.

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El campeón mundial en México-1986 había sido operado de un hematoma en la cabeza el 3 de noviembre y 8 días más tarde fue trasladado con internación domiciliaria a la casa de Tigre donde murió.

El día de su cumpleaños 60, el 30 de octubre, había impresionado por su mal estado físico y dificultad al hablar cuando se presentó en la cancha de Gimnasia y Esgrima La Plata, el equipo que dirigía.

Testimonios de su allegados apuntan a la depresión que sufría por los ocho meses de confinamiento en una residencia cercana a La Plata, al sur, como paciente de riesgo frente a la pandemia del coronavirus.