Se trata de un sistema sofisticado que incluso le proporciona decodificadores a sus usuarios, los cuales captarían señales originadas en Arabia Saudita, con satélites de ese país, de acuerdo con el informe, publicado por el New York Times.

Aunque los eventos que retransmite esa plataforma fueron adquiridos por la cadena catarí beIN Sports, esa cadena se ha esforzado por demostrar que beoutQ opera con señales de la árabe Arabsat.

Esa conclusión fue apoyada por la investigación contratada por Fifa y varias de sus asociadas, como la Bundesliga, La Liga de España, la Lega Serie A de Italia, la LFP de Francia, la Premier League inglesa y la Uefa, que así lo confirmó en un comunicado.

Arabsat niega estar involucrado en las actividades de retransmisión ilegal de eventos principalmente futbolísticos del corte de la Champions League, el Mundial de la Fifa y encuentros de las principales ligas europeas, antes mencionadas, prosigue el Times. Sin embargo, el informe es muy específico en sus hallazgos, incluso documentando “las frecuencias de Arabsat utilizadas para transmitir por beoutQ”.

“Si bien Arabsat, con sede en Riad, es propiedad conjunta de un consorcio de naciones árabes, Arabia Saudita es, con mucho, su mayor inversor”, escribe el diario neoyorquino, justo antes de agregar que “BeoutQ afirma tener su sede en Cuba y Colombia, aunque todas las pruebas apuntan a que se trata de una operación dirigida por Arabia Saudita con el apoyo de figuras poderosas”.

Una nota anterior del mismo medio estadonidense no solo hablaba de una sede en el país, sino que “el sitio web de BeoutQ afirma que sus patrocinadores son un consorcio colombiano y cubano”, afirmó en su momento.

En Colombia el tema no ha sido comentado hasta ahora y ha pasado inadvertido. Eso sí, en años anteriores se han confirmado casos que guardan cierta semejanza. Luis Bedoya, expresidente de la Federación Colombiana de Fútbol, reconoció haber recibido millonarios sobornos para adjudicar derechos de televisión, tal como lo reseñó El Colombiano en su momento.

Incluso ese diario recuerda que se hablaba de unos 10 a 15 millones de dólares de un catarí que buscaba apoyo para la candidatura de ese país para organizar el Mundial de 2022, la cual finalmente se adjudicaron, no sin distintas suspicacias por la forma en que consiguieron el apoyo suficiente para lograrlo.

El medio estadounidense comenta que la rivalidad entre Arabia Saudita y Catar, los países de donde provienen ambas compañías de medios, ha llegado al punto en que se habla de un boicot a Catar. “La disputa beIN es solo una de las muchas pugnas de poder en una batalla más grande”, concluye el New York Times.